viernes, 28 de marzo de 2014

Plantación bajo el ciruelo

El ciruelo ya estaba en el Herrén cuando llegamos. El pasado mes de agosto, estaba a punto de dar una sustanciosa cosecha de ciruelas, cuando llegaron los pájaros y se las comieron todas. Este año pondré una red, pero mientras tanto, he empezado a plantar en su zona de influencia. La idea es que las plantas que rodeen al ciruelo:

- eliminen la competencia de la hierba, cuyas raíces están al mismo nivel de las de los árboles frutales y, por lo tanto, representan una competencia terrible para ellos
- atraigan a insectos polinizadores
- atraigan a insectos depredadores de plagas
- ahuyenten plagas
- fijen nitrógeno
- provean acolchado, ya sea vivo o muerto (al dejar caer sus hojas o tras cortarlas)
- den algo rico

Recíprocamente, el ciruelo crea una sombra beneficiosa para muchas plantas. Otra ventaja es que al concentrar las plantaciones se facilita el mantenimiento (sobre todo el riego) y se crea un efecto de sinergía, ya que las plantas se ayudan mútuamente, se cubre mejor el suelo (reduciendo la evaporación), se ofrecen sombra unas a otras, etc.

En permacultura, la asociación de plantas para apoyo mútuo se llama un "gremio" de plantas. Hay muchas páginas de Internet que recogen gremios para frutales y están genial, pero el problema que tenemos por aquí es el dinero. Sencillamente, no puedo hacerme una lista de plantas ideales e irme al vivero a comprarlas. Así que después de leer sobre el tema y de enfrentarme a mi realidad, el resultado fue el siguiente:

Compré fresales Korona y Sonata en el Lidl.

 Seis fresales de cada variedad.

También en el Lidl, compré dos frambueseros de variedad desconocida, ya que este año, por alguna razón, el Lidl ha decidido no indicar sus variedades en las algunas plantas (razón por la cual no compré ningún árbol frutal).

Los frambueseros.

Y dos groselleros negros, también de variedad desconocida.
 Los groselleros.

Las plantas del Lidl tienen muy buena fama y me los recomendaron encarecidamente los foreros de Infojardín, que saben mucho y las han visto todas, así que me lancé sin dudar. Además, tuve la suerte de coincidir con F.F. (un saludo desde aquí parta él) del foro esa misma mañana en el Lidl y conocerlo en persona, además de succionarle toda la información de la que fui capaz.

Además, planté algunos de los tubérculos que me había regalado M., a saber:


Mi amiga Fran vino a echarnos una mano y, aún mejor, su marido se quedó con todos los niños (los suyos y los nuestros) para que las tres mujeres pudiéramos pasar el día tranquilamente plantado y haciendo un picnic en el Herrén. ¡Qué maravilla!

Fran se trajo semillas de tagetes y fresales de su huerto y yo había robado por ahí unos tubérculos de iris, que también planté.

Como el ciruelo está en una zona que tiene una ligera inclinación, quise aprovechar para poner una zanja de permacultura para acumular el agua de escorrentía de esa zona.

Fran y servidora haciendo la zanja. Fran cavaba, yo daba órdenes. Un reparto perfecto del trabajo.

F.F., del foro de Infojardín, me aconsejó soltar bien las raíces de las plantas del Lild. Me avisó de que vienen muy largas, pero dobladas, así que las metí en agua para que volvieran a su forma original.

 Aquí servidora leyendo las instrucciones de plantación de la oca.
No sé para qué si al final siempre planto a ojo.

 La zanja terminada.

Después quitamos la hierba de la zona de influencia del ciruelo, es decir, desde el tronco hasta el límite de las ramas, que en teoría debería ser también el límite que alcanzan las raíces bajo tierra.

 Encontré el tubo de que alimenta el grifo y lo marqué con piedras.

Fran plantando mientras yo hago el verdadero trabajo: hacer las fotos.

 Así quedó al final:

Y éste es el esquema de lo plantado:


Espero que:

- La oca establezca una barrera que impida pasar la hierba.
- Los tagetes alejen a los nemátodos
- Los fresales, frambueseros y groselleros aprovechen la sombra y el riego del ciruelo y den rica fruta
- La canna, el yacon y el tupinambo estabilicen la zona elevada de la zanja.
- La zanja recoja el agua de lluvia y alimente a todo lo anterior.
- El iris sea bonito.

Esta zona queda lejos de estar acabada. A dos pasos de esa zanja salen tres tubos: dos son, por lo que sabemos, la salida de agua de la piscina, y el tercero es la salida del agua del fregadero. Hay que organizar la zona para canalizar todas esas salidas de agua. Además, queremos hacer una ducha de exterior en esa zona con la idea de que el agua caiga a la zanja del ciruelo.

jueves, 20 de marzo de 2014

Planté el árbol de Navidad

Hace casi veinte años que mi mujer y yo compramos un árbol de plástico para Navidad el Solsticio de invierno y desde entonces lo hemos sacado año tras año. El motivo por el que nos decidimos por un árbol de plástico, a parte de que por aquel entonces vivíamos en el centro de Madrid y no teníamos ni un triste balcón donde poner una maceta, es que los árboles vivos que se venden para estos menesteres vienen con las raíces fatal y suelen morir rápidamente: si consiguen sobrevivir el cambio de temperatura que implica pasar de una casa con calefacción al exterior en pleno mes de enero, se mueren simplemente por que no tienen suficiente raíz.

Pero este año, mi mujer y mis hijos se revelaron y exigieron un árbol vivo. Allí fui yo de centro de jardinería en centro de jardinería buscando algo que pudiera dar el pego. Los árboles de Navidad que me ofrecían eran abetos azulados plantados para la ocasión pero 1) no me gustan las coníferas 2) odio especialmente los abetos 3) en a parte de arriba no tienen casi densidad 4) son feos 5) pinchan 6) ¿azul?? ¿por qué?? 7) tras presionarlos gentilmente, los de los centros de jardinería confiesan que los árboles no han tenido tiempo de hacerse a la maceta y que era probable que muerian y 8) son carísimos.

Por el mismo precio, compré esta picea:


 Después de aguantar durante unos días las decoraciones, la picea por fín llega al Herrén.

No la planté inmediatamente, le dejé un tiempo para aclimatarse al frío, tiempo que empleé en dedicir dónde la ponía.

¿Qué hacer con una conífera? No se puede plantar nada debajo, se hace enorme y ancha por la parte de abajo, comiéndo muchísimo sitio, da una sombra densa que a las otras plantas no les gusta, en fin, una joya. Su mejor uso es de cortavientos, aunque tiene que ir atenuada por otras plantas, por que forma una barrera tan tupida que puede provocar remolinos más lejos.

Mi primera idea fue plantarla en el borde del Herrén, donde necesito cortavientos pero 1) es probable que muera dejada a su suerte y jamás iré a verla si la planto lejos de la cabaña, 2) quiero centrarme en la zona 1 por ahora, 3) no quiero hacer nada en las otras zonas hasta tener mi plan permacultor de la finca.


El Herrén. Haz clic en la imagen para verla más grande.

Entre la cabaña (25) y el gallinero (20) hay un pasillo que está justo en la dirección del viento, así que se forma un "pasillo de viento" terrible que lleva el viento directamente al huerto (24). Quiero plantar árboles y arbustos en esa zona para frenar el viento, pero al mismo tiempo necesito dejar paso por que ése es el principal acceso al huerto y la cabaña desde la zona de aparcamiento (que es el espacio entre la cabaña (25) y la valla que separa el campo del aljibe (16)).

Decidí plantar la picea a lo largo de esa valla, en la zona cercana al gallinero, al final de la peña en la que constuí la jardinera de piedra.

 La jardinera de piedra a la derecha y el hoyo para la picea a la izquierda. El montón de ramas del medio son las zarzas que tuvimos que quitar para hacerle sitio a la picea.

Arrancamos las zarzas de esa zona y encontramos un rosal silvestre que queremos conservar. También encontramos una piedra y decidimos plantar la picea a su lado, de forma que el agua que caiga en la piedra alimente a la picea.

La piedra.

 Y aquí vista más de cerca, con el alcorque permacultor y la rampa para recoger agua del prado superior.

Para que la picea tenga suministro de agua hicimos un alcorque permacultor justo debajo de la piedra. recogerá el agua de lluvia que caiga en la piedra, pero también el del plano de arriba, ya que le hemos hecho una pequeña rampa que dirigirá el agua al alcorque.


El alcorque permacultor visto desde arriba.

Llegó el momento de plantar la picea y qué desilusión. Mirad qué raíces tan malas tiene. Y eso es un árbol diseñado para sobrevivir, imaginad las ráices de los árboles diseñados para ir a la basura después de las fiestas.


Raíces bastante decepcionantes.


 El árbol plantado:
 
Queda bastante bien, para una conífera.

Después llegó el momento de probar el alcorque. Tengo un método supertecnológico para determinar si una zanja está a nivel: se echa agua y se ve cómo se reparte. Si se reparte equitativamente por la zanja, está a nivel.


Está a nivel.

 Y luego, a cortar las ramitas de la zarza ahí mismo para que acolchen el suelo.

 Este tipo de trabajo me relaja muchísimo.

Así de mona voy al Herrén.

sábado, 15 de marzo de 2014

La cocina sigue avanzando

Aunque seguimos sin poder dar el agua a la cocina, eso no nos impide ir avanzando. Con la tabla en su sitio, la zona de maduración de quesos ha avanzado mucho:

Sofisticado sistema para matener alta la humedad.
Los cubos están llenos de agua, que sube por capilaridad por las cortinas, humedeciendo el ambiente.


Detrás de las cortinas, la tabla de maduración de quesos.
Si todo va bien, iremos llenando la pared de ellas.

 La tabla no está pegada a la pared para que el aire corra
y no salga moho en la pared.

 Hay que comprobar la temperatura y la humedad periódicamente. Aquí mi estimada esposa.


 
Algunos quesos tienen muy buena pinta.

 Otros bastante menos.

Éste tiene vida pero huele de muerte.

 Además, hemos recibido el horno de pan. Nos lo han traido de Marruecos y es de gas butano.


En las puertas seguro que pone "El pan nuestro de cada día, dánosle hoy", versión musulmana.

La cosa va avanzando poco a poco.

martes, 11 de marzo de 2014

Poda de la parra

Hace ya semanas que podé la parra, pero no me ha dado tiempo a contároslo antes.

Cuando llegamos al Herrén había dos parras. Las dos estaban (y siguen estando) en el porche oeste de la cabaña. Es un lugar perfecto para una parra porque proteje a la cabaña del calor en verano y crea un lugar muy agradable en todas las estaciones. 

Aún así, el porche me parece demasiado pequeño para dos parras adultas, así que tengo el plan de mover una de las parras al corral del gallinero para que dé sombra a las gallinas en verano y que en otoño les de alimento y las hojas se caigan directamente en el montón de compost. La idea es que el corral de las gallinas sea el compost.

Nos pasamos todo el verano esperando impacientemente las uvas y al final llegaron, deliciosas. Es una uva de mesa blanca que hace grandes racimos y coge un buen tamaño. El problema es que sólo dos de las ramas de una de las parras dieron fruto. Las demás sólo dieron hojas.

Después de leer y mirar por Internet, decidí que las parras necesitaban una buena poda. Y me armé de valor.

Hé aquí lo que hice. Se admiten consejos y críticas constructivas. Es la primera vez que podo una parra.

 
 
Las herramientas. Las tijeras de la izquierda no las usé. Las más útiles fueron las pequeñas del medio, aunque las de la derecha, como son telescópicas, fueron muy útiles para los sitios donde no alcanzaba.

Lo primero que hice fue podar mucho la parra del lado sur, que es la que voy a transplantar al gallinero, aunque es probable que ya no me de tiempo y tenga que dejarlo para el otoño que viene.

Después me enfrenté al otro pie, que estaba así:


 Parra del lado norte del porche antes de la poda.

Le quité todas las ramitas pequeñas y las grandes que se iban hacia el tejado de la casa. Eso dejó sólo las ramas grandes que iban orientadas en la dirección que yo quiero.

 El pie quedó así.

 Después me enfrenté al las ramas de arriba, que eran un galimatías de mucho cuidado.


 Parra despeinada.

Corté todas las ramas rotas o huecas y las que se cruzaban con otras. Si había dos ramas paralelas que estuvieran muy cerca, corté la más débil. Corté también las que se dirigían a sitios que no me convenían (como el tejado de la cabaña).

Después, corté todas las ramillas que salían de las ramas grandes a cuatro yemas. El resultado:


Parra con su corte de pelo.


  Y peinadita.

Espero no habérmela cargado. No sé qué esperar este otoño. Las ramas que dieron fruto el otoño pasado fueron las que iban hacia el tejado y son precisamente las que he eliminado, así que es posible que no este año no haya uva.





domingo, 9 de marzo de 2014

Mi día de suerte

Hace algún tiempo me escribió una desconocida. Había conocido mi blog a través de un anuncio del curso de permacultura y como también vive en la Sierra me invitó a quedar con ella.

La semana pasada fui a su casa a tomar un té. Vive en una casa de madera con 1.000 m2 de terreno en cuesta que ha transformado poco a poco en un bosque de alimentos aterrazado. Tiene frutales, trepadoras, arbustos de frutos de bosque, flores y verduras de todo tipo por doquier. Tiene dos invernaderos, barriles para recuperar el agua de lluvia, zonas de sombra y zonas soleadas, en fin, un paraíso.

Me fui de allí con los brazos llenos de regalos:

 
Vista general del botín.

Estos fueron sus maravillosos regalos:

Una caja llena de retoños de Aloe vera, que ya he empezado a repartir entre mis amistades. Ella los tiene en un invernadero, pero yo tengo una planta que lleva ya años viviendo a la intemperie. Por desgracia este otoño el temporal me la destrozó, así que estos retoñitos me vienen de perlas.

Preciosos retoños de Aloe vera.

Unos rizomas de Canna indica, una planta que da una flor preciosa. Me viene genial porque tengo el plan de hacer un jardín rojo y amarillo en una zona del Herrén, cerca de la cabaña.
Los rizomas.


Ya están despuntando.

Y ésta es la planta con su flor:

File:Cannaindica.jpg
Foto tomada de aquí.

Además de ser una planta preciosa, me dijo esta chica que el rizoma se come. ¡Qué maravilla!

Por si esto fuera poco, también me regaló bolsas llenas de rizomas de plantas muy utilizadas en permacultura que generalmente son difíciles de conseguir.

Oca del Perú: son unos tubérculos del tamaño de patatas pequeñas, amarillas o rojizas. Nunca las he probado, pero al parecer son similares a las patatas, aunque más ácidas. Para disminuir la acidez, recomiendan dejarlas unos días al sol antes de cocinarlas.


También me regaló una ficha de la planta.Todo un detalle.


Algunas de las ocas ya están germinando.

Alcachofa china:  es una especie prima de la betónica que produce tubérculos comestibles. Al parecer tiene las mismas propiedades medicinales que la betónica y es igual de bonita, además de comerse.

 Los tubérculos de oca que me regaló.

 La mayoría está germinando.

Los tubérculos parecen larvas y los niños ya nos han anunciado que ellos "eso" no se lo van a comer.

File:Stachys sieboldii1.jpg
Ésta es la planta en flor. Preciosa. Foto tomada de aquí.

Yacón: es una especie emperentada con el girasol que produce tubérculos comestibles. Su nombre en francés es "poire de terre" (pera de tierra), lo cual es gracioso porque a las patatas les llaman "pomme de terre" (manzana de tierra). Al parecer también se puede consumir crudo.


Me regaló tres de estos grandes tubérculos.

 Tienen buena pinta.

File:Smallanthus sonchifolius .p.jpg 
Ésta es la flor del yacón. Qué ganas. Foto tomada de aquí.


Tupinanbo: es una planta de la familia de las áster, que son unas plantas parecidas a las margaritas que se usan mucho en jardinería. Dicen que los tubérculos saben a alcachofa, lo cual significa que mi estimada esposa se va a poner muy, muy contenta. Al parecer, se pueden fermentar como la col.


 Me dió tubérculos de dos variedades: rosa y amarilla.


Se parecen un poco al gengibre.

File:Sunroot flowers.jpg
Las flores son espectaculares. Foto tomada de aquí.

Además de estos regalos, voy afanando rizomas de iris por donde puedo, porque este verano en el Herrén habrá flores, ¡¡palabra!!

Me encantan los iris y son muy agradecidos.