martes, 30 de septiembre de 2014

Limpieza de un manantial, parte 1

Vamos a tener que ponerles nombre a los manantiales. Se aceptan sugerencias.

Bueno, el manantial del que hablo es el número10 en este mapa. A parte de ser el más alto, también parece ser el más grande y el anterior propietario nos ha dicho que es el que más agua tiene durante más tiempo.

Para ver el mapa más grande, haz clic en él.

Cuando llegamos al Herrén, el manantial estaba así:

El manantial sin nombre.

Como podeis ver en la foto, es una zona entre piedras que se ha acondicionado para hacer una especie de poza. Si os fijais, vereis que la poza rebosa. Esto ocurre todo el invierno y la primavera, pero en verano la poza deja de rebosar y, aunque siempre tiene agua dentro, no puede usarse para nada.

Para ver si se puede solucionar el problema hicimos lo que se hace en estos casos: contárselo a todo el mundo. Mi experiencia es que al final siempre acabas encontrando a alguien que te da una pista, te cuenta un caso similar o, con algo de suerte, te refiere a una persona que sabe del asunto.

Empezaron a llegarnos noticias de que los manantiales, si no le limpian, se pierden. Las arenillas que trae la propia agua y el limo que se forma en el fondo de las fuentes acaban tapando la salida del agua, que sigue su camino bajo tierra hasta que encuentra otro lugar donde salir, normalmente en la tierra de otra gente, claro.

Así que al problema de no contar con agua en verano, se añadió el miedo de que esto fuera una señal de que se estaba perdiendo el manantial. Había que hacer algo y pronto, pero ¿cómo? os aseguro de que si yo meto mano en el manantial, el agua nada más verme sale por patas. Tenía que encontrar a alguien que hubiera hecho esto antes, pero ¿quién?

Resultó que ya conocía a alguien. José Luis, un chico de la zona al que había conocido a través de la CSA de Zarzalejo y del movimiento de hortelanos de la zona, es pocero. Aprendió el oficio de niño de su padre, que se dedicaba a esto. Así hablé con él y él me dijo que las fuentes se trabajan en septiembre, que es cuando menos agua hay.

¿Sabeis qué? Acaba de acabar septiembre...

Continuará


lunes, 29 de septiembre de 2014

Las plantas de aloe

Los calores de agosto han sentado muy bien a los aloes.

Aloe con caléndula.

Aloe solito.

Yucca sobreviviendo.

A ver cómo les sienta la lluvia y el frío esrtos próximos meses.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Primeras almendras

Éste es un buen año de almendras.


La recolta de un día.

Son enormes.

Y preciosas en el árbol.

Los árboles están plagaditos.

Plagaditos.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Tomate compostero

El tomate que salió espontáneamente en el compost ha pasado el verano tan ricamente a la sombrita en una maceta. A pesar de que casi no se ha regado, ha estado verde y hermoso, muy diferente a las tomateras del huerto.



Yo pensaba que era estéril, pero, ¡¡sorpresa!!



Si maduran sacaré semilla.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Primeros experimentos de secado

Una de las líneas de trabajo que tenemos en el Herrén (qué bien suena eso de las líneas de trabajo. No es que estemos dando palos de ciego aquí y allá, señores, es que tenemos abiertas *varias líneas de trabajo*. Qué chachi guay somos.) es la conservación de alimentos.

Desde que estamos en la CSA de Zarzalejo en Transición, hemos ido cobrando cociencia de los ritmos de alimentos en la naturaleza, ya sabeis, ese reino mítico donde no hay supermercados. El ritmo en cuestión consiste básicamente en lo reflejado en el cuento "La cigarra y la hormiga": la tierra produce durante unos meses concretos y hay que conseguir almacenar esa producción para el resto del año. Ay del que se pase el verano holgazaneando, tendrá que tocar muy bien el violín para que la hormiga acceda a pagarle los conciertos con alimentos y calorcito.

 Imagen tomada de aquí.

Como no tocamos el violín, estamos buscando formas de conservar los alimentos que producimos en la CSA. Hasta ahora hemos estado haciendo conservas, sobre todo de tomate, además de guardar algunos alimentos, como patatas, calabazas y tomates de guarda, tal cual, en un cuarto de baño de nuestro piso que hemos transformado en despensa.

Esto me lleva a la siguiente reflexión sobre la conservación de alimentos:

- Espacio: se necesita bastante espacio para conservar toda esa cantidad de comida. Además, algunos alimentos necesitan un ambiente seco y fresco (calabazas, hierbas secas) y otros prefieren un ambiente más húmedo (patatas, manzanas). Debe ser un lugar donde no hiele, pero que no alcance grandes temperaturas. Debe estar bien aireado, para que no se acumulen los mensajeros que envían los frutos para avisar de que hay que madurar (como el etileno). Para guardar botes de conserva y cosas que hay que guardar extendidas (como los tomates de guarda) es práctico tener estanterías. Además, la despensa debe estar a prueba de todos los animalitos que están deseando comerse lo que hemos guardado.

Servidora mostrando claramente lo que le gustan las verduras envasadas.
Foto tomada de aquí.

- Chismes: usease, las cosas. Por ejemplo, para hacer conservas hay que tener botes con sus tapas, ollas grandes donde hervirlos, tenazas para sacarlos del agua hirviendo, etc...

- Otros ingredientes: algunas formas de conservación requieren ingredientes adicionales que pueden ser muy caros: las mermeladas necesitan azúcar, los encurtidos vinagre, etc.

- Energía: Las formas de conservación que implican transformar los alimentos requieren energía. Es decir, que guardar patatas en un cesto o tomates de guardar en una estantería no requiere energía, pero hacer mermelada sí. Aquí hay que diferenciar entre las formas de conservación que requieren energía al principio (como hacer mermelada) y las que requieren energía durante todo el tiempo que se está conservando el alimento (como la congelación).

- Seguridad alimentaria: Al conservar los alimentos tanto tiempo, siempre se corre el riesgo de que se estropeen. Algunas veces cambian de aspecto cuando se estropean, como lo cual se pueden echar al compost o a las gallinas, pero otras no se nota que se han estropeado y eso es un peligro porque nos comemos algo que está malo. Aunque la mayoría de las veces una se puede comer algo que se ha echado a perder sin más problemas que un mal sabor o quizás un vómito, en otros casos puede ser mortal (como en el caso del botulismo). Algunos tipos de conservación representan un mayor riesgo de estropearse, con consecuencias diversas. Esto también varía según lo que se conserve: los alimentos ácidos en conserva son más seguros que los que tienen menos acidez, y las conservas de carne y pescado, más peligrosos que las de verduras.


Todos los que hacemos conservas caseras debemos aprender a reconocer los síntomas del botulimo.
Para ver la imagen más grande, haz clic.
Imagen tomada de aquí.

- Sabor: esto puede ser subjetivo, pero como éste es mi blog, asumiremos que mi criterio es universal.

Tomando estos seis criterios como referencia, podemos hacer una crítica objetiva de las diferentes formas de conservación de alimentos que manejamos en el Herrén:

- Conservas (botes):
Espacio: necesita mucho espacio y estanterías
Chismes: necesita muchos: botes, tapas, cocina, ollas grandes, tenazas, etc...
Otros ingredientes: dependiendo del tipo de conserva, puede necesitar azúcar, vinagre u otros ingredientes como es el caso de conservas de platos terminados (salsa de tomate, pisto...)
Energía: necesita mucha al principio (esterilizar botes vacíos, cocinar/preparar alimento, esterilizar botes llenos) pero nada durante el tiempo de conservación
Seguridad alimentaria: según del tipo de conserva, riesgo medio a alto, con el peligro del botulismo (enfermedad mortal)
Sabor: varía dependiendo de la receta, en general las verduras en conserva sin elaborar están bastante malas

- Congelación:
Espacio: necesita mucho espacio (sitio para el congelador, tuppers o bolsas dentro del congelador)
Chismes: congelador, tuppers o bolsas
Otros ingredientes: no necesita
Energía: necesita mucha durante todo el tiempo de conservación
Seguridad alimentaria: bastante seguro, siempre y cuando el suministro de electricidad sea fiable
Sabor: bastante bueno


- Tal cual:
Espacio: necesita mucho espacio: cestas, cajas, estanterías
Chismes: ninguno
Otros ingredientes: ninguno
Energía: ninguna, necesita vigilancia periódica para eliminar las unidades que se estropean
Seguridad alimentaria: alta, fácil de ver si se estropea algo
Sabor: bueno en alimentos adaptados a esta forma de conservación (patatas, manzanas, zanahorias, etc...)

- Secado al sol:
Espacio: muy poco (los alimentos pierden mucho volumen al perder agua)
Chismes: cuerdas de tender, mesas de secado, bolsas o cajas para guardar
Otros ingredientes: ninguno
Energía: necesita mucha al principio pero es gratuita y su punto álgido coincide con el momento de mayor producción de alimentos (verano)
Seguridad alimentaria: alta, fácil de ver si se estropea algo


De todo ello se deduce que la guarda tal cual y el secado al sol son las formas ideales de conservación de los alimentos para nosotras. Como la mayoría de los alimentos no se pueden conservar tal cual, hemos empezado a experimentar con el secado al sol:


Pimientos al sol

Pimientos dentro de la cabaña

Calabacín en la cabaña

Primer plano

Más pimientos

Ahora toca experimentar con recetas todo el invierno.

martes, 16 de septiembre de 2014

En busca del bancal perfecto

El bancal perfecto no es un destino, sino un viaje, y yo me embarqué en él hace dos años.

Primero empecé con el acolchado por capas, o acolchado lasaña. Este tipo de bancal mantienen las malas hierbas a raya, pero no se puede plantar semilla y las plantas no se autosiembran. Hay que hacer semillero y transplantar el plantón, y eso es mucho trabajo malo para las raices de las plantitas. Además, hay que renovar las capas todos los años, lo que implica acarrear cosas que pesan.

Después decidí transformar el semillero en un bancal por el simple procedimiento de dejar las plantas donde estaban. Así descubrí el bancal elevado/invernadero.

Finalmente, un día leí sobre un tipo de bancal que hacen en África, el bancal en ojo de cerradura, que incorpora un centro de compostaje directamente dentro del bancal y me enamoré.

Así que decidí juntar mis ideas y crear un prototipo de bancal perfecto con las siguientes características:

- orientado al sur
- elevado para no tener que agacharse
- lleno con los elementos de una pila de compost:
           - palos abajo para el paso del aire
           - capas de materia vegetal y estiércol
           - capa de compost hecho
           - capa final de tierra
- en el centro, un cilindro de malla que penetra en la tierra para añadir restos de la cocina y agua
- lombrices en el cilindro de malla
- diseñado de tal forma que cuando haya frío podré taparlo con ventanas


Ta-chánnnnnnnnnnn

Porque, ¿quién quiere hacer un semillero protegido, preparar un bancal, montar la pila de compost, darle la vuelta, acarrear compost hasta el bancal y extenderlo, transplantar el plantón, regar y desherbar todo el verano?

Yo no.

Por eso mi bancal perfecto es el que ahorre la mayor cantidad de trabajo posible a la par que da la máxima producción posible durante el mayor tiempo posible.

No sé si se ve, pero el cilindro está hueco y se hunde en el suelo.

Lo fabriqué yo solita.

Inquilinas  para el cilindro.



Lombrices ya en su casita.

He plantado hortalizas de invierno un poco al azar. Espero que salgan y el bancal funcione.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El porche renovado

Lo que menos nos gusta del Herrén son las barreras. El anterior propietario metía animales y necesitaba tener toda la finca segregada.

 Barreras.

 Barreras.

Barreras.

Y mas barreras.

Cuando lleguamos al Herrén, el porche este de la cabaña tenía este aspecto:

Completamente rodeado de madera y malla metálica, y con dos puertas.

Debia ser para que no entrara los perros, o las gallinas, o algo, pero a nosotras tanta barrera no hacía mas que molestarnos. Aun así, decidimos hacer lo menos posible antes de tener una idea general clara de lo que queremos con el Herrén y las barreras se quedaron... de hecho, en su mayoría todavía estan ahí.

Pero no la del porche.

TAA CHAAAAAAAAAAAAAAAAN

Presentamos, el nuevo porche:

 
Abierto y acogedor.

 Y sin barerras arquitectonicas.

Y esto es solo el principio, señores. Tenemos grandes planes para esa zona. Y la madera que sacamos del porche nos ayudara con eso.





lunes, 8 de septiembre de 2014

Echevarrías

¿Os acordais de la jardinera de piedras que hice para plantar el nectarinero?

Tal que esta.

Habreis oido decir que en las construcciones secas de los romanos no se puede meter ni la hoja de un cuchillo entre las piedras. Bueno, éste no es el caso de mi jardinera.

Gran obra de ingeniería, pero no romana.

Pero, el problema es la solución. Entra a escena Helena y sus alucinantes echevarrías.

Siempre me han gustado las echevarrías.

Lo que viene a continuación es de una enorme complejidad, pero intentaré explicarlo lo mejor que pueda.

1. Se coge tierra.

2. Se coloca la tierra en los espacios entre las piedras.

 3. Se meten las echevarrías en los dichos agujeros y se repite el paso 2.

Qué fermoso. Esperemos que crezcan y se reproduzcan y el murete de la jardinera quede precioso.











lunes, 1 de septiembre de 2014

Noticias del experimento patatas

Hace poco empecé un experimento para probar el método de los neumáticos de plantar patatas.

Tenía cuatro plantas de patata espontáneas que habían salido en una zona del Herrén que será terraza algún día y decidí probar cuatro métodos:

- neumáticos rellenos con tierra
- neumáticos rellenos con paja
- neumáticos rellenos con periódicos doblados
- nada

Lo que hice fue poner un neumático entorno a la planta, rellenar con lo que le tocaba y según  iba creciendo la planta, poner otro neumático encima y seguir rellenando.

Cuando empezamos, la cosa estaba así:

La patata con tierra.


 La patata con paja.

 La patata con periódicos.

 La patata en tierra.

Regamos muy poco las plantas, dentro de nuestro malvado plan de mantener todas las plantas del Herrén al límite de la vida para ver cuánto producían. La planta que más sufrió fue la que estaba en tierra. Además, la pisamos un par de veces a la pobre.

Las plantas crecieron y pudimos poner un segundo neumático en la de la tierra y la de la paja. Siento que no haya fotos de esa parte del proceso.

Al volver de vacaciones, encontramos:

 Patata en tierra

 Patata en paja

 Patata en periódicos
 

Patata en tierra

Pues sí.Visto lo cisto, era el momento perfecto para ver qué resultados había tenido el experimento así que nos armamos de valro y levantamos los neumáticos.

 Preparada para la tarea.

La patata en tierra:

 Primer neumático: nada.

 Segundo neumático: ¡bingo!

La increíble cosecha.

Patata en paja:

 Después de levantar el segundo neumático, nada.

 Aquí levanto el primer neumático, nada.

 Grata sorpresa al encontrar el suelo húmedo.

 A cavar.

La esperada cosecha.

La patata de los periódicos:

 Ésta sólo tenía un neumático.

Debajo la tierra estaba muy húmeda.

Y tras cavar, ésta fue la cosecha. La patata negra probablemente es la original.

La patata sin neumático:

 Claramentnte invisible entre los restos de las gramínas. Me tocó cavar.

 Y aquí la cosecha.

Resumen de los resultados:

Empezando por la esquina superior izquierda y en el sentido de las agujas del reloj:

- neumático + tierra
- neumático + paja
- nada
- neumático + periódicos
Cantidades industriales, digo.


Conclusiones del experimento:

- Jartarnos de patatas, lo que se dice jartarnos, no nos vamos a jartar.
- Es probable que las plantas no estuvieran suficiente tiempo en la tierra ni contaran con suficiente riego como para producir bien. 
- Las patatas de la planta en tierra con neumáticos fueron las más grandes.
- La paja y los periódicos conservaron muy bien la humedad del suelo, aunque no bastante como para producir buenas patatas.
- No se produjeron patatas en el espacio elevado, probablemente debido a la falta de tiempo y agua.

Es decir, que el año que viene plantaremos patatas tempranito en neumáticos con tierra.