martes, 22 de diciembre de 2015

A vueltas con el calor

El otro día paseando con mi amiga Fran (¡hola, Fran!) nos preguntábamos porqué este verano había sido tan malo para el huerto. Sí, es verdad que ha hecho un calor espantoso, pero veréis, es que mi amiga Fran tiene un huerto en una comunidad de regantes que cuenta con una fuente de esas que te mueres de envidia, que mana un chorro impresionante todos los días del año y que llena un aljibe que puedes vaciar y al día siguiente vuelve a estar lleno. Y a pesar de toda esa agua, el verano fue desastroso. ¿Por qué?

Pues porque aunque el calor hace que las plantas necesiten más agua, también les afecta de otras formas.



Pongámonos en plan esquemático, a ver si me organizo:

FORMAS EN LAS QUE EL CALOR AFECTA A LAS PLANTAS

- Al calentarse la planta, pasa a tener un mayor consumo de agua, que usa en la transpiración. Esto significa básicamente que las plantas sudan igual que nosotros y que tienen que beber mucho para compensar el agua perdida, igual que nosotros.

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Transpiración. Imagen tomada de aquí.

- Una cosa que hacen las plantas para no perder tanta agua con el calor es cerrar los estomas, que son unas puertecitas microscópicas que hay en las hojas para que entre el CO2 y salga el O2 y el agua del sudor de las plantas. Cuando se cierran los estomas para que no salga el agua ya no puede entrar el CO2 y la fotosíntesis se ralentiza. Esto significa que las plantas producen menos.

Estomas. Foto tomada de la Wikipedia.

- El calor aumenta la velocidad de los procesos biológicos, con lo cual aumenta la velocidad de la fotosíntesis, haciendo que las plantas produzcan más cuando hace calor. Este efecto se observa hasta que se alcanza una cierta temperatura, que en los tomates, por ejemplo, son los 35 ºC.

La fotosíntesis aumenta con la temperatura hasta que baja en picado.
Imagen tomada de aquí.

- A partir de ciertas temperaturas, el exceso de calor hace que se desnaturalicen las enzimas que realizan los procesos biológicos. Esto significa que pierden su forma y como necesitan tener una forma concreta para funcionar, las proteínas dejan de funcionar y se detiene la fotosíntesis. Esto significa que a partir una cierta temperatura (que será diferente según las especies) las plantas producen menos. Esto no se soluciona con riego.

Efecto de la temperatura en la fotosíntesis de las sandías.
En inglés.

- La polinización parece ser especialmente sensible a las altas temperaturas y muchas verduras ya no consiguen hacer frutos cuando hace mucho calor. Mi amiga Fran y otras personas me han dicho que han observado este fenómeno este verano. Esto tampoco se soluciona con riego. Al parecer, se debe a que el polen de algunas plantas no produce proteínas hsp cuando hace calor. Normalmente, las plantas producen estas proteínas cuando aumenta la temperatura. Son como una especie de abrigos que cubren las enzimas para que no pierdan su forma con el calor.

QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA EL HUERTO

En resumen, el calor afecta a las plantas de muchas maneras y no todas se pueden solucionar con riego. Cada especie de planta tendrá un rango de temperaturas ideal para su crecimiento. Cuando hace más frío, crecen mal, no producen o mueren. Cuando hace más calor, crecen mal, no producen o mueren. Así que sería útil saber cuál es el rango de temperaturas ideal para las especies de hortalizas que queremos plantar.

Si pensáis que esto significa estar horas y horas en el Google tenéis toda la razón. Por suerte para vosotros, queridos lectores, ya he hecho el trabajo y os traigo una tabla útil que he encontrado aquí y traducido para vuestra instrucción y aprovechamiento.


Tomates:

Rango ideal de temperatura diurna:  21 – 28 °C
Mínimas nocturnas ideales: 15-18 °C
Nota: La floración y la fructificación se detienen a temperaturas >30°C

Pimientos:

Rango ideal de temperatura diurna: 22-29 °C
Mínimas nocturnas ideales: 18 – 20 °C
Nota: la fruta que fructifica a menos de 27 °C tiende a ser más pequeña, la floración se detiene por encima de los 32 °C y por debajo de los 16 °C de temperatura nocturna.

Berenjenas:

Rango ideal de temperatura diurna: 27-32 °C
Mínimas nocturnas ideales: 18 – 21 °C
Nota: Las berenjenas pueden llegar a necesitar más de 100 días para su maduración alcanzar su tamaño final pero hay variedades pequeñas que sólo necesitan aproximadamente 80 días y son adecuadas para plantar en jardinera.

Pepinos:

Rango ideal de temperatura diurna: 18-24°C
Mínimas nocturnas ideales: 15-18°C
Nota: Los pepinos tienen dificultades para florecer por encima de los 32 °C.

Melones:

Rango ideal de temperatura diurna: 22-32 °C
Mínimas nocturnas ideales: 18-20 °C
Nota: Los pepinos tienen dificultades para florecer por encima de los 32 °C.

Sandías:

Rango ideal de temperatura nocturna: 18-20 °C
Mínimas nocturnas ideales: 18-20 °C
Nota: Hasta las sandías pequeñas necesitan una estación larga para madurar: una media de 70-90 días de semillas a cosecha. Los melones y las sandías no siguen madurando una vez separados de la planta así que hay que recogerlos cuando están perfectamente maduros.































































Como siempre, tenemos que tomar estos datos con prudencia y ver qué pasa en realidad en nuestro huerto. Las variaciones en los microclimas, el tipo de suelo, la variedad de hortaliza, la pericia de la hortelana, etc, influyen mucho en las plantas. Pero son buenos datos para ir empezando a trabajar, ¿no os parece?

En resumen, veo que una temperatura de entre 25 y 30 grados es ideal para las hortalizas en general y que en verano nuestra hermosa tierra se sale con mucho de este rango.

lunes, 21 de diciembre de 2015

El peruco de Isabel

Mi amiga Isabel vino al curso de permacultura de este año y me trajo un maravilloso peral tipo San Juan. Este peral forma parte de nuestra estrategia de aprovechar el otoño y la primavera para producir, porque es cuando tenemos agua y buenas temperaturas. Los árboles que engordan la fruta en verano necesitan mucha agua en esos meses, que es justo cuando no la tenemos, así que nuestra idea es plantar frutales que den fruta antes de que el Herrén se convierta en un secarral.

En principio hay que plantar en Santa Catalina, pero este año por esas fechas estuvimos con un catarro de aúpa e hicimos bien poco, así que se quedó sin plantar hasta hace unos días.

Aunque siempre es grato verme hacer algo, imagino que no os interesará mucho ver doscientas fotos de la menda lerenda plantando un árbol, tipo esto:



Pero sí quería enseñaros las caquitas de lombriz que usé para enriquecer un poco el agujero de plantación.


Puede que recordéis que tengo en casa una lombricompostera en la que echo parte de los desechos de la cocina (el resto va al compost). Las lombrices están felices allí y de vez en cuando tengo que vaciar todas las caquitas para que no se me mueran. Siempre intento separar todas las lombrices, pero es inevitable que alguna se cuele, a parte de los huevecitos y las juveniles que son demasiado pequeñas para separarlas bien. Por eso la bolsa de caquitas de lombriz que llevé para el peruco tenía algunas lombrices.


Como veis, el papel que pongo como cama para las lombrices es de los catálogos que me llegan a casa por millones y no está totalmente descompuesto. Pero ya caerá, ya caerá.

Eché caquita de lobriz en el fondo del agujero y alrededor. Estas lombrices son de hojarasca, no tierra-tierra, así que supongo que la mayoría morirán, aportando más materia orgánica al peruco. Y si alguna consigue desenterrarse y sobrevive, pues bienvenida sea.


Ojalá este peruco polinice nuestro querido peral que tan mala suerte tiene y que el año que viene tengamos peras a tutiplén.




viernes, 18 de diciembre de 2015

Reparación de manta térmica

La manta térmica es, posiblemente, el mejor invento del ser humano hasta la fecha. Las cosechas de lechuga, espinacas, escarola y acelgas de este invierno están siendo espectaculares.

El único problemilla es que es muy, muy frágil, sobre todo cuando está mojada, es decir, todas las mañanas (por el rocío). Añade a esta fragilidad una perra muy loca y obtienes:

Esto

Hay gente que cose los desgarrones de la manta térmica, pero para coser hay que hacer agujeros por lo que luego se vuelve a romper la tela, así que yo he decidido probar con parches.

Como me sobra bastante tela en un lado, corté trocitos del tamaño adecuado.


Y los pequé con pegamento líquido de toda la vida en plan parche para tapar los agujeros.




Ahora a ver cuánto dura el parche. Seguiremos informando.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

martes, 15 de diciembre de 2015

Segundo intento con los aloes

El invierno pasado los aloes lo pasaron muy mal. A pesar de estar plantados al sur, con una piedra que les protege del norte y les hace de masa térmica, y de que les puse placas de pizarra detrás para aumentar la masa térmica, sufrieron con las heladas y alguno hasta se murió. El que mejor lo pasó fue uno al que le puse una ventana para aumentar el efecto del microclima.

Pero yo no me rindo y vuelvo a la carga. Hasta ahora las temperaturas han sido suaves, pero se avecinan los fríos y quiero encontrar una forma de proteger mejor a mis aloes.

Señoras y señores, les presento, el horno solar casero:


Un amigo (¡Hola, Javier!) lo hizo él mismo y me lo regaló el verano pasado. Está construido de tal forma que el fondo se puede retirar fácilmente y en cuanto lo vi pensé que se podría usar como concentrador de rayos solares para alguna planta que guste del calor.


Así que le quité el fondo...
 Aunque en la foto parece que estoy bailando la jota.

...y me lo llevé al cementerio de los aloes.


Los aloes están bien, pero ya empiezan a sufrir con el frío.


Elegí el aloe que ya había protegido el año pasado con la ventana y le coloqué el horno encima. En esta foto veis cómo asoma por el agujero.


 Queda así, un poco NASA, pero si funciona me doy con un canto en los dientes.


 Dentro le puse un par de ladrillos para que no se lo lleve el viento y para aumentar la masa térmica dentro del horno.

Aunque luego me lo pensé mejor y puse uno de los ladrillos encima, para que no se levante la tapa con el viento.

Espero que el horno solar cree un entorno ideal para que mi aloe pase un buen invierno. Un posible problema que enseguida vio mi estimada esposa es que los días de mucho calor se nos ase el aloe. Espero que la capacidad del aloe para resistir las altas temperaturas sea suficiente para no cocerse, pero habrá que vigilarlo.

Ah, y como las caléndulas estaban tan bonitas, me las traje a casa.


viernes, 11 de diciembre de 2015

Patatas con esfuerzo cero (o casi)

Mi objetivo para el huerto es el esfuerzo cero. Bien, seré sincera: sé que la idea del huerto cero es una utopía inalcanzable, pero como creo que todo paso en esa dirección vale la pena, me fijo esa utopía como meta.

En julio recogimos patatas rosadas en la terraza del aparcamiento y dejamos una patata en cada agujero que hicimos para sacar la cosecha, minimizando así el esfuerzo de cavar. Durante el verano no regamos las patatas y, por lo tanto no hicieron nada más que dormir. Pero en septiembre, con las primeras lluvias, las patatas despertaron y se pusieron muy hermosas. Llegaron incluso a sobrevivir las primeras heladas (esta terraza se diseñó para tener un microclima), pero finalmente sucumbieron al frío.

Esta semana cavé una de las plantas para ver qué tal la cosecha y éste es el resultado:

Producción de una sola patata con esfuerzo cero (o casi)

Al cavar, me di cuenta de que el tallo de las patatas sigue vivo, así que voy a esperar un poco para recoger el resto.

Pero, por supuesto, no me llevé todas las patatas, sino que volví a dejar una patata pequeña solitaria para ver qué pasa.

Fermosa patata aguardando su destino.

Sí, sé que las patatas no pueden estar mucho tiempo en el mismo sitio por las plagas. Creedme, no quiero repetir la gran hambruna irlandesa en el Herrén. En marzo plantaré patatas en otro lugar, pero esta patatita se quedará aquí como experimento para que yo entienda cómo funciona el Herrén.

 No cojas nada, querida.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Experimento

Llevo ya algún tiempo dando vueltas a la idea de hacer pequeñas barreras con ramas.

Un poco como esto...

Imagen tomada de aquí.

...pero que no salga por un ojo de la cara. El otro día fui a ver a unos amigos cuando ¿qué vi en frente de su casa? Un par de contenedores a rebosar de restos de poda de sauce llorón. Me hice con varias ramas largas y flexibles y me fui corriendo al Herrén a hacer esto:

Entre la lavanda y la piedra, nuestra perra Indi.


No estoy nada satisfecha con el resultado, pero es un comienzo.

viernes, 4 de diciembre de 2015

La terraza del aparcamiento en diciembre

Estamos teniendo un otoño bastante loco, con virus, trabajo y rollos varios y esta semana casi no he podido ocuparme del blog. Pero no desesperéis, queridos lectores, que volvemos a la carga.

No tengo que preguntaros si os acordáis de la terraza del aparcamiento, porque me paso el día hablando de ella.

Bueno, pues el frío ha golpeado el Herrén y la terraza empieza a estar afectada. Como podéis ver en estas fotos, la calabaza ha muerto.


Y las patatas están también muy afectadas, aunque sigue habiendo algunas ramillas verdes.


La planta de guisante, sin embargo, está feliz, produciendo guisantes come todo aquí y allá.


Se ha puesto enorme. No sé si lo veis bien, pero puse las llaves del coche encima para daros una idea del tamaño.

Si hacéis clic en la foto, la veréis más grande.

Hemos recogido las calabazas y estamos tan contentas que el año que viene plantaremos varias plantas (este año sólo hubo una).


Señales para reconocer que una calabaza está lista para recolectar:

- tiene su color definitivo
- suena hueca cuando se golpea con los nudillos en plan ¿hay alguien en casa?
- no se puede romper la piel con la uña
- el tallo que la une a la planta está seco

Cortar siempre el tallo con unas tijeras y guardar la calabaza con él. Si el tallo se desprende, deja una herida por donde se empieza a pudrir la calabaza.

Mucha gente "madura" la calabaza antes de guardarla poniéndola al sol en una ventana o tal unos días.


viernes, 27 de noviembre de 2015

Flores de otoño

Yo venga que venga con lo que el otoño es la segunda primavera, pero no es que me lo haya inventado es que, ¿veis? lo dice la Madre (Naturaleza).

Rosal silvestre a mediados de noviembre




Rosas y escaramujos en una misma planta, qué hermoso es vivir.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La primera helada 2015

La primera helada de este año en el Herrén ha caído en la segunda semana de noviembre, una semana más tarde que el año pasado.

En huerto está en una de las zonas más frías del Herrén y media mañana, cuando por fin pude hacer fotos, todavía había escarcha en las plantas.




Y mientras tanto, ¿cómo iban las cosas bajo la manta térmica?



Pues muy bien, gracias.




Tanto la manta como la estructura están bien, a pesar del viento que ha estado haciendo estos días.



Veremos a ver cómo aguanta las verdaderas heladas, las asesinas, que están por venir.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El asunto día de Perséfone

Después de publicar la entrada sobre los días de Perséfone que, para entendernos, definen cuándo deja de haber suficiente luz para que las hortalizas se desarrollen, y de habérselo contado a toda la gente provista de orejas que tenía la mala fortuna de pararse más de 5 segundos a mi lado, la gente me bombardeó con exclamaciones tipo "¡Ah! Por eso se me dan tan mal las coles.", "¡Oh! Qué guay eres, Lucía." y largos etcéteras.

Pero, pero, algunas personas me dijeron que sus hortalizas seguían creciendo y madurando después del 8 de noviembre. Así que me puse a investigar. Aproveché que el curso de Jairo Restrepo estaba literalmente plagado de hortelanos para preguntarle a la gente si sus hortalizas seguían desarrollándose en noviembre y diciembre y varios de ellos me dijeron que si no hacía frío, sí.

Bueno, hemos tenido un mes de noviembre bastante bueno (hasta hace dos días, claro) y he podido constatar que mis plantas han seguido creciendo y desarrollándose a pesar de haber pasado el día de Perséfone.

Veamos las pruebas documentales:


Huerto de la terraza del aparcamiento a principios de mes (10 nov 2015)

Y aquí a mediados de mes (17 nov 2015)

En sólo 7 días, el crecimiento ha sido impresionante. Pero crecimiento no es desarrollo, ¿verdad? Desarrollo implica que algo se transforma, mientras que crecimiento es sólo lo mismo que antes, pero más grande. Así que la pregunta es ¿hubo desarrollo después del día de Perséfone?

Pues sí. Veréis, cuando limpié las plantas de guisante muertas de la terraza del aparcamiento, encontré que una tenía una ramita verde y la dejé in situ. Durante el mes de septiembre, la planta creció y creció y al llegar el día de Perséfone tenía un par de flores. Yo la dejé tal cual, para observar qué pasaba.

Guisante cometodo con un par de flores a 10 de noviembre de 2015.

Y a día 17, ¿qué encontré?

 Pues sí.





Guisantes, guisantes y flores. Esto es desarrollo y lo demás son tonterías, queridos lectores. Y significa dos cosas:

1) que tengo que replantearme lo de los días de Perséfone, y

2) ¡¡que puedo tener guisantes como cultivo de otoño!!

Y todo gracias a mi maravillosa terraza del aparcamiento. ¿Os he dicho ya lo orgullosa que estoy de ella?

Pues sí.

Para algo que me sale bien.