viernes, 30 de octubre de 2015

La estivación, digo, la dormancia de las plantas

Según Wikipedia, la estivación es:

En Zoología estivación es un estado fisiológico de algunos animales consistente en el letargo, inactividad o torpor que se produce por un descenso en la actividad metabólica como respuesta a las condiciones extremas y periódicas acaecidas durante el verano o estación seca.

También según Wikipedia, la estivación en plantas es un tipo de yema floral que no sé qué y no sé cuantos.

Bueno, sin querer contradecir a Wikipedia (los dioses me libren), yo siempre he llamado "estivación" al estado de inactividad en el  que entran algunas plantas en verano. Para que nos entendamos, es como la hibernación, pero en verano. La Wikipedia llama a esto "dormancia", que es un palabro feísimo, pero qué se le va a hacer.

Cito:

En fisiología vegetal la dormancia es el estado de reposo del crecimiento de una planta. Es una estrategia de muchas especies de plantas que les permite sobrevivir cuando las condiciones climáticas no son apropiadas para el crecimiento, como durante el invierno o durante la estación seca.
Las plantas que exhiben dormancia tienen un reloj biológico que sigue el ciclo circadiano, informándoles cuando disminuir la actividad de los tejidos vivos en preparación para un período de heladas o de escasez de agua. Después de un período de crecimiento normal, la dormancia llega a causa de los días más cortos, caídas en las temperaturas o disminución de las lluvias.

Muchas plantas que crecen en zonas con veranos calientes y secos (¿os suena de algo este tipo de clima?) entran en dormancia en verano.

dying fronds of Polypodium californicum 'Sarah Lyman'
Polypodium californicum en un jardín de California el 1 de julio de 2013
Esta imagen y la siguiente tomadas de aquí.

Summer Dormancy and the Polypody
La misma planta, el 4 de septiembre de ese mismo año


Todo esto es muy bonito y científico, y si además hay una foto tomada en California nos lo creemos todavía más, pero en realidad es lo que vemos en casi toda la Península todos los veranos. Y es que si observáramos e interactuáramos más aprenderíamos todo lo que está en los libros blogs y mucho más.

Busquemos en las viejas carpetas de fotos:

Agosto de 2015: seco por aquí...

seco por allá...

Marzo de 2015: seto de la piscina


Y el mismo seto en junio:


Así estaban los arbustos:


aunque a día de hoy están todos vivos y rebrotando.

Y luego está el reverdecimiento observado cada otoño. Estas imágenes son de octubre de este año:




También nuestro huerto agradece el fresco del otoño y produce más que en verano. Esto puede parecer extraño, ya que normalmente se considera que el verano es la estación más productiva, por el calor y las horas de luz. Y es verdad, claro *siempre y cuando tengas suficiente agua*.

Si no hay suficiente agua, esa misma falta de agua hace que las plantas o se mueran o, si están adaptadas al clima, entran en dormancia. La parte aérea se seca o deja caer las hojas, y cuando vuelve a haber lluvias, vuelven a crecer. 

La clave de la dormancia de verano en nuestro clima no es el calor, es la falta de agua. Y eso nos obliga a examinar nuestro uso del agua en verano. Nosotras llevamos ya unos años haciendo un ejercicio de crueldad que consiste en regar el huerto de verano lo menos posible.

Tomatera Moneymaker en el verano de 2014,
aunque no lo parezca, no es cherry.

La realidad es que un huerto 100% sostenible es un huerto que no depende de agua fósil ni agua comprada, o como se dice en mi pueblo, "de la traída". Un huerto sostenible se riega con el agua que hay en la parcela, ya sea de un manatial o de un río o de un aljibe que almacena agua de lluvia. Por eso tradicionalmente ha habido zonas de huerta (es decir, donde había agua en verano) y zonas en las que se plantaban otras cosas. Esa idea de que podemos poner un huerto en cualquier parte y lo ponemos sea como sea nuestra tierra es nueva, artificial y muy, muy peligrosa.

Triste huerto de verano con sombrajo de fortuna

Os propongo un experimento para el año 2016: regad sólo con el agua que tiene vuestra tierra. No uséis agua de acuíferos ni del grifo. Pasaros en invierno almacenando agua, usad acolchado y sombra para reducir la evaporación, plantad variedades de secano, regad con goteo y mucho ojo. ¿Qué creéis que pasará?

Yo os digo lo que pasará: un huerto muy triste. La verdad es que no es fácil ceñirse a esta regla. Llevo ya un tiempo pensando en escribir los diez mandamientos de la permacultura y el primero sería "No desearás el huerto del vecino, máxime si lo riega dos veces al día, a manta y con agua fósil y tiene los tomates como calabazas, oiga, porque no es sostenible por mucha envidia que dé". Es demasiado largo para que quepan 12 en una tablas de tamaño adecuado para bajarse a mano de una montaña, pero qué se le va a hacer.

Así es la vida, amigos permacultores. Se nos llena la boca diciendo que la permacultura es un sistema de diseño que imita las estrategias de la naturaleza y luego nos dedicamos a regar el huerto todo el verano **cuando la naturaleza en verano lo que hace es dormancia**. *Dormancia* **DORMANCIA** **DORMANCIA**

La realidad de nuestras tierras es que hay dos periodos de crecimiento: primavera y otoño. El invierno y el verano son para la dormancia.

Se impone un diseño de sectores temporales que registre qué energías nos llegan al Herrénen los diferentes momentos del año. Vista la luz y el agua, nos queda ver el calor (y la falta del mismo), que será el tema de la siguiente entrega de esta apasionante serie.





miércoles, 28 de octubre de 2015

Los días de Perséfone

Perséfone es la diosa griega del inframundo. Era tan poderosa que su nombre era tabú y la llamaban simplemente la Koré, que significa doncella.

Dante Gabriel Rossetti - Proserpine.JPG
Perséfone según Dante Gabriel Rossetti. Imagen tomada de aquí.

En primavera y verano, Perséfone vive en la superficie de la Tierra con su madre, Demeter, que es la diosa de la agricultura. Su presencia hace que su madre esté feliz y que permita que las plantas crezcan, florezcan y fructifiquen. 

Pero en otoño, Perséfone se vuelve al inframundo a vivir con su marido Hades reinando entre los muertos y Demeter se queda tan triste que deja morir todas las plantas. 

Y tú que pensabas que tenías problemas con tu familia política. Ja, ríete tú.

Bueno, querido/a lector/a, te preguntarás qué tiene que ver esto con la permacultura, el Herrén y todo lo demás, pues bien, el mito de Perséfone refleja una verdad inmutable en nuestros climas: en invierno, las plantas se duermen en un proceso llamado hibernación.

Mucha gente piensa que lo que hace que las plantas hibernen es el frío. Pues no, pequeño saltamontes, lo que hace que las plantas hibernen son **las horas de luz**. Esto es muy, muy importante, tanto que lo voy a repetir:

***LO QUE HACE LAS QUE LAS PLANTAS HIBERNEN SON LAS HORAS DE LUZ**

Esto se llama fotoperiodo y  para demostrar que no me lo he inventado, aquí tenéis la entrada de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Fotoperiodo

Cito:
El desarrollo de las plantas puede ser activado o no dependiendo del número de horas de luz recibidas. Algunos árboles necesitan un número determinado de horas de luz al día para que su metabolismo funcione, pero cuando llega el otoño los días son más cortos, y al no recibir las horas de luz que necesitan, su crecimiento se detiene y entran en una fase de reposo.

Eso mismo se puede decir de todas las plantas, incluidas las del huerto. De hecho, cuando una busca algo sobre el tema en Google, la mayoría de los resultados son sobre cuántas horas de luz necesito para que mi planta de marihuana (sí, la que tengo escondida en el armario) crezca, oiga.

Es decir, que las plantas están ahí en el huerto dale que te pego venga a producir hojas, flores y frutos y  los días se van acortando y acortando hasta que llega un momento en que ya no tienen suficientes horas de luz y zas, detienen su desarrollo. Ya puedes hacer lo que quieras que la planta no tiene la señal necesaria para que siga con lo suyo. Entra en hibernación, *aunque no haga frío*.

Eso se llama "inducción fotoperiódica" y básicamente es como un semáforo: cuando el día tiene un número de horas de luz inferior al necesario para esa especie, la especie está parada como si estuviera delante de un semáforo en rojo. Cuando, al ir avanzando el año, ya hay suficientes horas de luz otra vez, el semáforo del fotoperiodo se pone en verde y la planta retoma su desarrollo (si no se ha muerto congelada entre tanto, claro).

Por supuesto, las horas de luz no son lo único que cuenta en el desarrollo de una planta. También influye el calor que haga, el agua, el suelo, la maña del hortelano, etc. Si seguimos con la analogía del coche, por mucho que el semáforo se ponga en verde, si en el coche no hay gasolina o no funciona el cambio de marchas o las ruedas están pinchadas, mal vamos. Pero también funciona al contrario: por mucho que el coche esté perfecto, si el semáforo está en rojo no vamos a avanzar.

Cada especie de planta necesita un número diferente de horas de luz para su desarrollo, pero en general se distinguen plantas de día largo, que florecen cuando cuando el número de horas de luz está por encima de un valor concreto, y plantas de día corto, que florecen cuando el número de horas de luz está por debajo de un valor concreto.

Imagen tomada de aquí.

Aquí es cuando tú y yo, pequeño saltamontes, nos damos cuenta de lo genial que sería conocer el número de horas necesarias para el desarrollo de las hortalizas. Y cuando nos sorprendemos de que haya tan poca información sobre el asunto. Aquí entra en escena un señor llamado Eliot Coleman, Este señor tiene una granja en Maine (EE.UU.) que para que nos entendamos es básicamente un sitio muy frío donde los inviernos son muy, muy largos, y su especialidad es producir hortaliza todo el año. Ha escrito varios libros, entre ellos Four Season Harvest que va precisamente de eso, de tener hortalizas todo el año.

Bueno, pues después de años estudiando el asunto, el amigo Eliot concluyó que las hortalizas necesitan un mínimo de 10 horas de luz al día para tener un metabolismo activo. Llamó "días de Perséfone" a dos días del año: el día de otoño en que hay 10 horas de luz y a partir del cual habrá cada vez menos, y el día de primavera en el que hay 10 horas de luz y a partir del cual habrá cada días más.

Los días de Perséfone de un lugar dependen de su latitud. Para saber cuáles son los días de Perséfone en tu latitud, ve a esta página. Puedes buscar tu latitud a la derecha. A la izquierda te aparece un gráfico con una curva. En la curva verás un punto. Mueve el punto hasta el lugar que corresponde a 10 horas de luz para encontrar uno de tus días de Perséfone. Luego mueve el punto por la curva y encontrarás el otro.

En Herrén, que está a 41º, los días de Perséfone son el 8 de noviembre y el 2 de febrero.

Esto significa que lo que no haya crecido y se haya desarrollado para el 8 de noviembre, se quedará en un estado de desarrollo decelerado, casi parado o parado según las especies, hasta el 2 de febrero en el que el semáforo se pondrá en verde otra vez. En otras palabras, en el Herrén, el periodo de desarrollo para las hortalizas en cuando a la luz va del 2 de febrero hasta el 8 de noviembre. 

Una de las estrategias que se usan para tener cosecha en invierno son los "frigoríficos vivos". El término se lo ha inventado una chica llamada Cathy que blogea en Mother of a Hubbard. Cathy planta hortalizas de invierno de forma que estén listas para cosechar el día de Perséfone de su zona (que es el 22 de noviembre, la suertuda). Deja las plantas así todo el invierno, protegidas con manta térmica para que no se hielen, y cuando necesita una verdura, va a su "frigorífico vivo" y la coge.

When you stop and consider that this is a four-month supply of fresh vegetables that will hold in the garden through winter, you understand why so much is planted.
Frigorífico vivo de Cathy, listo para cubrir con manta térmica.

Dependiendo del frío que haga en tu zona, algunas hortalizas no necesitarán manta térmica y se pondrán quedar en la tierra como frigorífico vivo. De hecho, a algunas hortalizas, como las coles, les viene bien sufrir alguna helada, que mejora su sabor. 

Esta larguísima entrada sobre los días de Perséfone viene a cuento porque este verano (que, como no me canso de repetir, ha sido el verano del agua) nos hemos dado cuenta de que tenemos que hacer un diseño eficaz del Herrén no sólo en el espacio, sino también en el tiempo. Los recursos de que disponemos no son los mismos según los diferentes momentos del año y si queremos maximizar la producción minimizando el trabajo y el uso de recursos tenemos que hacer un mapa temporal de sectores del Herrén.

En el próximo episodio, la estivación, o cómo en verano lo mejor es irse a la playa.




lunes, 26 de octubre de 2015

Cosecha de hoy

A pesar de que ya va haciendo frío, el huerto sigue dando lo mejor de sí mismo. Hoy, además, con el tomate más grande del año (aunque verde...) 



Definitivamente, en el Herrén el huerto de verano no vale la pena.

sábado, 24 de octubre de 2015

Avanzamos con el invernadero

A pesar de la lluvia, de lo poco que nos gusta trabajar y de los virus que circulan últimamente por nuestra casa, seguimos limpiando el invernadero.

 Maravillosa, la luz. No echo nada de menos nuestra cámara.

El lado izquierdo ya está cavado y hemos retirado el plástico.

 Fermosa zanja.

También hemos quitado todos los alambres y cuerdas varias que colgaban de los tubos o los abrazaban por motivos misteriosos que la humanidad ya nunca descubrirá.

 Aquí, servidora, eliminando la evidencia arqueológica.

Es un trabajo tedioso e interminable.


También hemos aprovechado para revisar el invernadero y hacer una lista de cosillas que hay que reparar. Hay un tubo torcido. Faltan tubos en varios lugares y algunos tubos están sujetos con alambres, cosa que no puede ser, porque los extremos puntiagudos rasgan el plástico. Es muy importante que no haya nada que pinche ni corte en contacto con el plástico, así que vamos a cambiar todas esas uniones por abrazaderas en forma de U (también llamadas abarcones, ¿no os parece un nombre precioso?).

Y para terminar, otra foto de la zanja, que nuestro trabajo nos ha costado.


lunes, 19 de octubre de 2015

Y sigue la segunda primavera

El cosmos, que ha estado medio muerto todo el verano, se ha despertado de su estivación con las lluvias y las temperaturas más suaves del otoño.

 La fauna local también aprovecha situación.


Definitivamente, el verano es no época para hacer nada por estos lares.

viernes, 16 de octubre de 2015

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Quién se está comiendo mis almendras?

¿Quién me llena el suelo de cáscaras vacías?


¿Quién rompe la cáscara con tanta maña?


¿Quién se está comiendo mis almendras? ¿Quién?


Sospecho que estos señores:

Rabilargo Foto 1
Foto tomada de aquí.

Pues menudos son los rabilargos.

lunes, 12 de octubre de 2015

Lento, pero seguro

Como comenté hace unos días, estamos limpiando el invernadero para ponerlo en marcha. Como sé que no podéis vivir de la emoción que os causa este apasionante proyecto, os pongo al día:

El trabajo en el invernadero va lento, pero seguro. En la masa de zarzas que hay a la derecha de la estructura, ha tenido la mala suerte de salir una encina. Digo mala suerte porque nadie en su sano juicio permite que crezca un árbol de hoja perenne al sur de su invernadero, y menos aún si tiene las hojas pinchudas, todas deseosas de rasgar el plástico. Así que la encina sufrió un encuentro mortal con las tijeras de podar.

Qué pena.

¿No era preciosa?

El trabajo se está viendo dificultado por el remate del plástico, que está enterrado y como a nosotras no nos gusta nada cavar, pues...

...cavamos, pero a regañadientes.

Pero aún así, perseveramos.

Y vamos avanzando.

Y ya se puede pasar entre el invernadero y la valla.

Ahora hay que ponerse a cavar en este lado.

Una vez quitado el plástico y limpia la zona de plantas pinchosas y molestas, sólo habrá que quitar la malla y colocar el plástico. ¿Alguien se apunta a una jornada de trabajo?

viernes, 9 de octubre de 2015

Patatas moradas

Al contrario que las patatas rosadas, que están que se salen, las patatas moradas han sido un gran fracaso. Las plantas han estado hermosas todo el verano, grandes, con mucha flor y un color oscuro precioso, pero he aquí la cosecha final:

Sí, esta es *la totalidad* de la cosecha.

He recolectado básicamente el mismo número de patatas que planté, aunque más pequeñas.

En la foto se ha colado la primera nuez del año, que va para semilla. ¿No está bonita con su abrigo verde?

Me gustan las nueces.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La terraza del aparcamiento se enfrenta al otoño

La terraza del aparcamiento ha sido el mayor único éxito del Herrén este año. La construimos con la idea de crear un microclima más cálido, cosa que ha hecho espectacularmente. No sólo protegió a las patatas plantadas en marzo de la terrible helada de la noche del 18 al 19 de mayo de este año, sino que ha producido guisantes y cebollas, y está produciendo una calabazas preciosas (para algo la rellenamos haciendo un super compost in situ).

La experiencia que tenemos hasta ahora nos hace pensar que esta terraza (y, esperamos, también las que vamos a ir construyendo en otros lugares) va a dar mucho juego. Mirad, por ejemplo, las patatas: las plantamos en marzo y no sólo quedaron al abrigo de las muchas heladas que hubo desde marzo hasta mayo, sino que además no se regaron. En julio, una vez muertas las plantas de forma natural, recogimos las patatas y dejamos en cada lugar una solitaria patata de tamaño medio para ver qué pasaba. Habíamos previsto regar para tener otra cosecha en otoño, pero al final decidimos no hacerlo. Bueno, pues durante todo el verano no pasó nada, pero en septiembre empezó a llover y, TACHÁAAAAAAAAAAAAAN

¡Patatas!

Sí, señores, otra remesa de plantas de patata que no pienso regar.

Armada con la euforia de este exitazo, me dispuse a plantar un huertecito de invierno en la terraza. Tuve que mendigar plantón, porque nada de lo que semillé en verano salió, a pesar de haber puesto las bandejas a flotar en la piscina para que tuvieran siempre agua. 

Gracias, Ricardo.

 Al acercarme pala en ristre a la terraza descubrí esto:

Una planta de guisante.

Cuando se  secaron los guisantes cometodo, los corté, dejando las raíces en la tierra y al parecer uno no estaba seco del todo. La plantita está hermosa y feliz, aunque no se ha regado, así que voy a dejarla a ver qué pasa.

Lo que espero que pase es que hiberne. Hibernar es una palabra que se suele asociar con osos y otros animales, pero las plantas también hibernan. Por ejemplo, cuando se plantan habas o guisantes en invierno, las plantas se quedan como dormidas pero al primer signo de primavera, ya están ahí, listas para empezar a crecer antes de que a los seres humanos nos dé tiempo a acordarnos de sembrar. Para que nos entendamos, es el equivalente botánico de ir la noche antes a la puerta del Corte Inglés con el saco de dormir y el termo de café para que cuando abran la puerta a la mañana siguiente (el primer día de rebajas) una esté la primera de la fila.

No todas las plantas pueden hibernar, claro, tienen que ser plantas que no se mueran con el frío. Además, por lo que he podido ir hilando, creo que conviene que no hayan llegado a su madurez en el momento de entrar en hibernación. Esto de la hibernación es un tema apasionante y ya iré contandoos más según me vaya yo enterando.

Así, pues, planté huerto de invierno, aunque es un poco tarde, así que puede que acabe siento huerto de principios de primavera. Ya iremos viendo.


Espinaca

Super patatoncio (qué orgullosa estoy)

Más espinaca al lado de cebollas espontáneas.

Espinaca al lado de calabaza

¡Otra patata! ¡Toma patata!

Bueno, parece que sólo le he hecho fotos a las patatas y a las espinacas, pero también planté repollo, coliflor, escarola, lechuga, dos tipos de acelga y ajetes.

lunes, 5 de octubre de 2015

Halcón muerto

La semana pasada llegué un día al Herrén y me encontré con esto:

 No, no se está dando un baño: está muerto.

No sé qué le pasaría. Quizás se cayó al intentar cazar algún animalillo o ya estaba viejo y fue a dar ahí en sus últimos minutos. ¿Saben nadar los halcones? No lo creo.

Aunque normalmente no sacamos los animales que mueren en el agua, este año tenemos grandes planes para la piscina así que me hice con la red de pescar cosas que se caen al agua y lo saqué.

Lo coloqué en el compost, pero era tan bonito que tuve que hacerle unas fotos.

 Sus manos.

 Su cola

 Su ala

Su preciosa cara

Al día siguiente había desaparecido. En la naturaleza todo sirve y alguien decidió que un halcón que llevaba tan poquito tiempo muerto era una buena cena.