viernes, 30 de diciembre de 2016

lunes, 19 de diciembre de 2016

La bañera

Con las lluvias que hemos tenido, el Herrén se ha llenado de agua cual bañera.


Un poco rollo pero sé que echaré de menos ese agua en verano, así que espero que mis esfuerzos estén logrando que algo de este agua penetre en el suelo.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Apúntate a la UPP

¿Quieres aprender permacultura? ¿Diseñar tu proyecto de vida? ¿Y hacerlo a tu ritmo, desde casa y de la mano de un acompañante personal? ¿Y además no arruinarte? ¿Y tener a tu disposición espacios vivos donde ir a practicar?



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Plantamos aromáticas

Hasta la fecha casi no habíamos plantado aromáticas en el Herrén, sólo una par de lavandas y una salvia. Ah, sí, y los tomillos que no sobrevivieron.


Así que este año hemos ido a por todas y hemos plantado un mogollón.


Espero que este año sea diferente a los últimos y que sobrevivan la mayoría.

Bueno, una puede soñar, ¿no?

lunes, 12 de diciembre de 2016

El liquen como indicador de contaminación del aire

Mi hija Rita ha hecho una presentación sobre este tema para su clase y he pensado que estaría bien hacer aquí un resumen:

El liquen es una asociación de hongos y algas, y taxonómicamente se incluye en el reino Fungi.

Para lo que nos interesa (indicador de contaminación del aire), hay tres tipos de liquen:

Fruticulosos, que se parecen a esto:


Sólo viven en zonas no contaminadas o con muy poca contaminación.

Foliosos, que se parecen a esto:

Resultado de imagen de liquen folioso

Pueden vivir en zonas de contaminación moderada.

Crustáceos, que se parecen a esto:

Resultado de imagen de liquen crustaceo

Pueden vivir en zonas con mucha contaminación.

En zonas de máxima contaminación ningún liquen sobrevive. Así, pues, se puede medir grosso modo la contaminación del aire de un lugar mirando qué tipos de liquen viven ahí. Cuando estás los tres tipos, habrá muy poca o ninguna contaminación, si sólo están los dos últimos, habrá contaminación moderada y si sólo hay el último tipo, la contaminación del lugar será grande.

Interesante, ¿no?

martes, 6 de diciembre de 2016

El invento

Es feo como un pecado, pero espero que cumpla su función.

El invento en cuestión


¿Qué es?, os preguntáis. ¿Y qué función podría ser tan interesante como para justificar la construcción de semejante engendro?

Veréis, como sabéis, tenemos una piscina...

Normalmente no hay perro

... que ahora se llena con la lluvia, pero que tiene un grifo que cuando se abre deja salir el agua de un aljibe misterioso conectado a un manantial misterioso que jamás hemos visto, pero que obviamente existe porque agua hay para aburrir.

Y habíamos pensado hacer una piscina con fitodepuración de este tipo. Pero en vista que vendemos el Herrén, y teniendo en cuenta el tamaño del presupuesto que precisa tal conversión, hemos decidido hacer algo económicamente más modesto.

Entonces, qué buscamos en la piscina:

- un ecosistema vivo que mejore la biodiversidad de la zona 1 y el Herrén en general
- un punto de atención lleno de belleza
- una masa de agua que mejore el microclima de esa zona
- una capa de agua que refleje la luz hacia la cabaña en invierno
- un lugar donde cultivar plantas comestibles
- un lugar donde criar peces comestibles (si es posible)
- una reserva de agua para emergencias: riego de árboles en caso de extrema necesidad o lucha contra incendios si hubiera alguno

Todo eso se puede conseguir teniendo la piscina llena agua limpia y oxigenada, con plantas acuáticas y sistemas de hidroponia.

Le rezamos, pues a San Goole y esta fue su respuesta:

Foto tomada de aquí. El artículo vale la pena. La revista es una de mis favoritas.

Islas flotantes que proveen un soporte para plantas acuáticas que oxigenan y limpian el agua, ofrecen un lugar para que se resguarden los animales y cubren la superficie del agua, reduciendo la evaporación. Se están usando para depurar cursos de agua contaminados en Asia.

Así que resulta que como por casualidad, estábamos visitando a nuestra amiga Consuelo (¡Hola, Consuelo!) y ayudándole a sacrificar unos pollos de engorde, cuando vi una planta en su estanque.

Me hice con ella muy hábilmente y con malas artes (es decir, que le pedí un trozo).

Es ésta. No tengo ni idea de lo que es. Al parecer tiene flores azules.
Espero que no sea una exótica invasora.

Y me inventé una versión cutre de la isla flotante con cosillas que tenía por ahí.

Ya sabía yo que estas cajas de refresco servirían para algo.
Son perfectas para enganchar las raíces y que no se caigan las plantas.

Piscina. No sé si veis las ranas en la esquina.

¡¡Flota!! Un poco escorada, pero flota.

Suerte, plantita desconocida.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Noticias del huerto

El huerto va lento peso seguro. Ya estamos recolectando lechugas  de varios tipos y rúcula. Venid, vamos a dar un paseíto.

Pac-choi, la col asiática que nos encanta, germinando.

Coles de bruselas, repollo y coliflor germinando.


Brásicas varias felices bajo la manta térmica.

Sí, ya sé que están plantadas demasiado cerca. Es un experimento de mi querida esposa. No me hago responsable.

Las lechugas que lo pasaron mal con las primeras heladas, recuperándose.

Plantamos habas directamente de semilla a través del cartón y están saliendo.

¿No son fermosas?

Ajetes

También están saliendo los guisantes que plantamos de semilla a través del cartón.

¡¡Y una espinaca autosembrada en el bancal abandonado!!

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Afinando los días de Perséfone

Cuando leí por primera vez la idea de los meses de Perséfone (meses en los que no hay suficiente horas de luz al día para que las hortalizas se desarrollen) se me encendió una bombilla encima de la cabeza y fui contándoselo a todo el mundo como si me acabara de convertir a alguna religión. La respuesta entre mis amigos hortelanos se dividió en dos: los que me decían que eso explicaba muchos problemas que tenían con los huertos de invierno y los que me decían que no era verdad, que sus hortalizas seguían desarrollándose en invierno.

Mi fuente decía que las hortalizas necesitan 10 horas de luz diarias para desarrollarse, lo que hacía que mis meses de Perséfone empezaran el 8 de noviembre y terminaran el 2 de febrero.

Guisantes come todo el pasado mes de enero

Después empecé a fijarme y descubrí que en algunos casos, léase los guisantes, las plantas seguían desarrollándose después del 8 de noviembre. Al principio me extrañó y pensé que eso echaba por tierra la idea de los meses de Perséfone, pero después me di cuenta de que es absurdo pensar que todas las hortalizas necesitan las mismas horas de luz para desarrollarse. Cada especie y variedad tendrá requisitos de luz diferentes.

Cosecha de una sola mata un día de enero.

Busqué y busqué y no encontré esa información por ningún sitio, hasta que el otro día, recibí un email de Isis Loran, una hortelana extraordinaria que vive en Canadá, diciéndome que había ganado el sorteo de su libro, "The family food garden".

Y en ese libro, señores y señoras, encontré la siguiente preciosa información:

Horas de luz al día necesarias:

8 horas y más:
tomates
pimientos
berenjenas
calabazas
melones

6 horas:
algunas brásicas (no especifica)
judías
ciertas variedades de lechuga, espinaca y rúcula
zanahoria
algunas remolachas
nabo
hierbas aromaticas

Menos de 6 horas:
algunas brásicas, como coliflor, brócoli, kale y col/repollo
otras variedades de lechuga y espinaca
guisantes
otras remolachas
rabanitos

No quepo en mí de gozo. Fijarsus que los guisantes están en el grupo que menos horas de luz al día necesitan.

Coles rebrotadas ("sienos") en noviembre.

Entonces, ¿cuáles son mis días de Perséfone? Pues según estos grupos, ¡¡son inexistentes!! El día que menos horas de luz al día hay en mi latitud es el 22 de diciembre (el solsticio de invierno), día en el que tengo 9 horas (para ver las horas de luz que tienes cada día en tu latitud, ve aquí).

Eso significa que, con calor y protección suficiente, puedo plantar hortalizas de algún tipo todo el invierno. TODO EL INVIERNO.

El bancal cubierto por manta térmica en diciembre 2015.

Estoy feliz como una lombriz.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Licor de mora

Este año fue un buen año de moras y recogimos kilos y kilos que comimos, congelamos y transformamos en licor con esta receta:

LICOR DE MORAS


1 kg de moras
200 gr de frambuesas
750 gr de azúcar
2 litros de aguardiente

Hicimos la mitad de la receta, para aprovechar un litro de aguardiente que nos regaló un amigo hace tres o cuatro años. Procedía de una garrafa de aguardiente que encontró en el trastero de su suegro cuando limpiaban la casa tras su muerte. Este chico calculaba que el aguardiente debía de llevar allí como 50 años. Así que puede salir cualquier cosa.

Quitar los rabos de las moras y machacarlas sobre una tela de piquillo o gasa similar. Hacer un hatillo con la tela y apretar con las manos para que salga el zumo de las moras. Añadir al zumo el azúcar y mezclar bien. Añadir el aguardiente. Dejar reposar 3 semanas revolviendo de vez en cuando.

Tras 3 semanas de reposo. Huele bien.


Filtrar y embotellar.

El filtrado fue bastante más difícil de lo que pensábamos. Empezamos optimísticamente con este tinglado:



Pero no había forma de que colara, así que nos pasamos al colador normal.




El resultado:


Por el olor tiene más grados que una universidad americana. Yo todavía no me he atrevido a probarlo, pero mi estimada esposa lo ha hecho y, después de recuperar el aliento y limpiarse las lágrimas, ha dictaminado que necesita reposo.

Ya os contaremos...

lunes, 21 de noviembre de 2016

Los sospechosos autosembrantes habituales

Como sabéis si seguís el blog, soy bastante perezosa. Eso no significa que no me guste trabajar. Me encanta trabajar, sobre todo en el tipo de cosas que no dan dinero, y siempre soy la primera en apuntarme a grupos de trabajo de todo tipo y en hacer lo que haya que hacer para que la tarea salga a delante.

Lo que quiero decir cuando digo que soy perezosa es que no me gusta trabajar *en vano*. Creo en el no-hacer, es decir, que no hacer *lo que no es necesario*. Y también creo que para saber de verdad qué es necesario y qué no es necesario, hay que dejar de hacer muchas cosas sólo para acabar confirmando que sí son necesarias.

Y como el Herrén es mi laboratorio para aprender qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, y ya hemos decidido que la producción ahora mismo no es prioritaria, que lo prioritario es entender la tierra para poder tener una buena producción de forma verdaderamente sostenible, me puedo permitir dejar dos bancales (se dice pronto, pero es la mitad del huerto) así, vacíos, todo el otoño para ver qué pasa si no hago nada.

Y lo que pasa, es, cómo no, autosiembra de los sospechosos habituales.

Caléndula

Rúcula

Acelga roja

Acelga verde. por el tamaño,
probablemente brotó de una acelga cortada,
no de una semilla.

La densidad es espectacular y una duda si dejar que la Madre Naturaleza siga su curso y observar qué pasa con tanta plantita o si aprovechar esa riqueza y trasplantar como una posesa a todas las lindes y cortavientos habidos y por haber.


Otra grata sorpresa es que las coles siguen brotando. Mi abuela, que tiene 89 años, acaba de pasar unos días con nosotros y me dice que las coles que rebrotan de esta forma se llaman "sienos" (o quizás "xienos") en Galicia y que son las mejores para hacer el caldo. Me cuenta que a veces las tienen en la plaza (el mercado) donde ella va a comprar y que están muy cotizadas.

Sienos

Estos sienos de la foto ya se han cortado y con ellos hicimos un caldo gallego riquísimo, bajo la atenta mirada crítica de mi abuela. El caldo acabó entre pecho y espalda, y la receta en el libro manuscrito de recetas familiares ("Aquí reunidas para disfrute y edificación de las generaciones futuras").

Otro sospechoso habitual son las setas, que sospechamos podrían ser algún tipo de champiñón, pero con la visita familiar no hemos podido llevarlos a identificar, así que por el momento no se tocan.



En conclusión: estoy un poco decepcionada porque pocas de las plantas que dejé subir a flor se han autosembrado. Me faltan rabanitos, remolachas, espinacas, escarolas, lechugas y coles. Por supuesto, es posible que sí se autosembraran pero todavía no sea yo capaz de reconocerlas. Y también es posible que simplemente no haya plantado las variedades adecuadas.

Voy a dejar crecer un poco las plantitas que sí han salido y transplantaré muchas de ellas a otros lugares. Luego plantaré habas, guisantes, espinacas, zanahorias, rabanitos, remolachas y demás delicias invernales en los bancales y cubriré todo con manta térmica o similar. Espero tener algo de cosecha durante el invierno pero sobre todo en primavera.

Seguiremos informando.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

Primera helada

La semana pasada tuvimos nuestra primera helada pero afortunadamente la vimos venir y Karine corrió rauda y veloz la tarde anterior a ponerle protección a las lechugas.


Este año no hemos plantado tanto como el año pasado y notablemente faltan las espinacas, escarolas y diferentes variedades de lechugas que tan bien se dieron bajo la manta térmica el invierno pasado.


Las brásicas no necesitan protección, de hecho son más dulces cuando han pasado frío, pero espero que la protección les ayude a crecer un poco antes de que sea demasiado tarde.


Este año he plantado brásicas que nunca había plantado, como coles de Bruselas, brócoli y una coliflor morada.


Y un montón de lechuguitas de las que pronto empezaremos a coger hojas sueltas.


Todo va muy bien, salvo estas lechugas que por algún motivo están pasándolo mal.

También estamos experimentando cómo plantar semillas directamente en el acolchado por capas, que en este bancal tiene además lombricultura in situ. Hemos plantado habas y guisantes a través de pequeños agujeros en el cartón (hechos con un palo, para que nos entendamos) y ahora cruzamos los dedos para que 1) nadie se coma las semillas, 2) las semillas germinen, 3) el tallo encuentre el agujero y salga por él y 4) las plantas sobrevivas. Os iremos contando cómo va.