martes, 29 de marzo de 2016

Nuestro vino

Hace algún tiempo un amigo nos llamó en plan: "Oye, que hay un tío que se llama Juan Luis que hace vino y tiene un craudfaundin de esos y que os apuntéis."


Así que fuimos aquí y nos apuntamos.



Y hace dos días, de pronto sonó el timbre y abrí y había ahí un tipo que no había visto en mi vida que me da un cartón de botellas de vino (ya me empezó a caer bien el chaval) y se pone: "Oye, que soy Juan Luis y que gracias por ayudarme y que aquí tenéis las botellas."

Dos besos que le planté al tío en la cara. 



 Así que a beber se ha dicho.


Ah sí, y además ayudamos a que no se arrancara un viñedo (detalles, detalles, todos sabemos que lo importante es EL VINO).

lunes, 28 de marzo de 2016

El paseo diario

Una de las cosas mas horribles maravillosas de tener un perro es el obligado paseo diario, que a la sazón, con Indi es de al menos 2 horas. Aprovecho para observar a la Madre Naturaleza e intentar aprender algo.

Curvas de nivel dejadas por el agua al vaciarse el pantano de Valmayor.
Las curvas indican que esa playita tiene forma de valle.

Estos bulbos aprovechan la energía del sol mientras los robles todavía no les dan sombra.

Igual hacen las violetas. Aquí también se ve la formación natural de suelo.

Y las peonías hacen lo mismo (y más suelo en formación). 

La hierba crece más verde en los lugares donde hay hongos en el suelo
(esto son los llamados corros de bruja).

Que no hay que confundir con hierba feliz por crecer junto a caca de caballo.

¿Cómo consiguen los pájaros hacer círculos tan perfectos?


viernes, 25 de marzo de 2016

Sistema tradicional de riego a manta en El Escorial

Me encanta mirar los huertos de los demás. Es una mezcla de marujeo, educado interés y espionaje industrial que me resulta útil y placentero. Y de todos los huertos que "jipo" (como se dice en mi pueblo) periódicamente el mejor es uno que está justo debajo de un puente por el que paso a diario. Es genial, porque puedo apoyarme cómodamente en la barandilla de piedra del puente y jipar desde las alturas el tiempo que quiera.

El huerto es uno de los huertos municipales de El Escorial, tiene una forma triangular y está a la verita del río Aulencia. Me dice el hortelano que saca el agua del río, no tiene pozo. Este hombre usa muchas de las técnicas tradicionales de la zona y me gusta preguntarle qué hace y porqué. Como todos los hortelanos que he conocido, es generoso con su saber.

Últimamente el hombre ha estado trayendo compost o mantillo o algo similar (soy miope, ¿vale?) y lo ha echado por la tierra, que ha estado desnuda todo el invierno. Después le ha dado forma al suelo para delimitar las unidades de riego que se usan en la zona. Le ha quedado la huerta así:


Y las unidades de riego están aquí señaladas en rojo:


Algunas las hace muy grandes, como las que quedan en primer plano, otras pequeñas y otras medianas. Cada unidad de riego irá con una sola especie (como los ajos que tiene en la unidad de riesgo de la izquierda) o como mucho con dos o tres especies compatibles.

La raya azul corresponde a un surco que atraviesa el huerto y que sirve para llevar el agua a las diferentes unidades de riego. La tierra que separa la unidad de riego del surco se quita para que el agua entre y cuando el hortelano considera que ya ha tenido bastante agua, cierra la unidad volviendo a colocar la tierra en ese sitio.

Muy elegantemente, le pregunté al hortelano a gritos desde el puente que dónde plantaba las plantas. Y él me dijo que dependía. Las patatas, dijo, las planta en la parte alta del surco, pero los tomates, por ejemplo, los planta en la pendiente para que tengan más agua.

Qué arte tengo con el Photoshop, madre.


Gracias por enseñarme, amigo hortelano, y que los dioses te den lluvia cuando tiene que llover y sol cuando tiene que escampar.

miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Existirá el bancal perfecto?

En septiembre de 2014 salí a la busca del bancal perfecto. Para ello, construí un bancal que me parecía el colmo de la eficiencia. El bancal en cuestión se basada en bancales en ojo de cerradura utilizados en zonas de África de alta montaña con climas similares al mío y que estaba dando muy buenos resultados en esos lugares. A eso le añadí mis propias ideas y creé esto:


La malla del centro es un tubo de lombricompostaje que inoculé con lombrices de mi caja de lombrices de apartamento. La idea era poner aquí los restos de verduras de la cocina y el agua, esperando que desde ahí llegara al resto del bancal.


En invierno, cubrí el bancal con ventanas viejas para que fuera como un pequeño invernadero. Planté rúcula, rabanitos y lechugas y la cosa parecía ir bien al principio, pero enseguida las plantas se secaron o dejaron de crecer. Por aquel entonces yo no sabía nada de los días de Perséfone, ni me di cuenta de que el tubo de lombricultura necesita mucha más atención de la que yo le estaba dando. De hecho, en África este método tiene mucho éxito porque la gente echa al tubo el agua de fregar los platos que usa a diario y los restos de la verdura de la cocina. Yo sólo estaba regando y echando restos muy de vez en cuando. La tierra con la que había rellenado el bancal era bastante mala y mi pequeño tubo de lombricultura mal mantenido no podía con todo.

Y entonces fue cuando ocurrió esto:


Y es que esto es lo que pasa cuando haces cosas sin haber observado e interactuado lo suficiente. En el Herrén, el viento es un factor a tener en cuenta siempre. Todas las estructuras tienen que hacerse teniendo eso en cuenta o sino, atente a las consecuencias

Bien, la semana pasada decidí enfrentarme a los restos de este triste bancal, dispuesta a hacer todas las fotos necesarias para hacer una bonita entrada para la etiqueta fracasos de este blog. El bancal estaba tal que asín.


¿Recordáis que en este bancal había plantado yo rúcula? Pues la cosa verde es una rúcula  gigante nieta de esas que ha estado dando hojas todo el invierno y ahora estaba en plena flor.

Empecé a levantar las balas de paja, que estaban para el arrastre, con la idea de usar la paja como acolchado cuando me encontré con algo que no esperaba.





Muchas, pero que muchas lombrices, todas entre las balas de paja y el suelo húmedo o metidas entre los niveles más bajos de la paja. Incluso encontré a dos lombrices en plan porno.


Dicen que un fracasado es el que no consigue transformar sus fracasos en experiencia. Yo además creo que si tienes algo, por muy pequeño que sea, lo mejor es cuidarlo. Los yankis dicen "If it ain't broken, don't fix it" que viene a decir que si algo no está roto, mejor no arreglarlo. Está claro que mi bancal no hizo lo que yo quería y que mi tubo de lombricultura no funcionó, pero esas lombrices sí consiguieron encontrar un lugar donde vivir y están trabajandose esa tierra, ahí y ahora, y si yo voy y levanto todo me lo voy a cargar.

Así que pasamos al plan B. Puse las balas en su sitio y después eché estiércol encima de la tierra. Puse una capa de cartón para que salieran hierbas y después lo tapé todo con ventanas viejas.

Sí, colecciono ventanas viejas, Si alguna vez veis a una chica regordeta
rebuscando entre los contenedores de las obras, es probable que sea yo.


Ese mismo día semillé tomate y pimiento dentro de la cabaña, cuando los plantones hayan salido, los plantaré en este bancal que ya tendrá la tierra calentita y con un poco de suerte (y riego) podré tener tomates tempraneros. 

lunes, 21 de marzo de 2016

Grandes esperanzas

Tengo esta visión para el Herrén: es un jardín hermoso, florido y vibrante, lleno de caminos que se abren, sugerentes, a tus pies, arcos cargados con flores y frutos, macizos de aromáticas y altos árboles que protegen bancos y hamacas por doquier.

El problema no es la imaginación, el problema son las manos. Por eso cuando pienso en un hermoso arco cargado de, digamos, rosas inglesas, o judías verdes, lo que acabo haciendo es algo así:



No sé si se ve, pero hay unos palos metálicos y un resto de valla sostenido entre ellos haciendo una forma que recuerda vagamente a un arco.

Para que se acerque más a mis sueños, en noviembre planté guisante trepador a sus pies. Las plantitas están ya creciditas y he creado una elegante, a la par que sencilla, estructura para que vayan trepando por el arco.




Ojalá funcione.


jueves, 17 de marzo de 2016

Oda a la coliflor

Oh, coliflor, verdura caprichosa
y de difícil cultivo,
héme aquí orgullosa
de haberte recogido


Escondida estabas,
entre las tus hojas
que te rodeaban
como mariposas.



¡Oh, coliflor, qué duro tu tallo!


¡Oh, coliflor, qué grandes tus hojas!


¡Oh, coliflor de hermoso tamaño!


¡Oh, coliflor, tu eres hermosa!


De un cuadro flamenco
pareces sacada.
Y en muy poco tiempo
serás devorada.



miércoles, 16 de marzo de 2016

Big Top y pruno

El nectarinero Big Top acaba de florecer, exactamente en la misma fecha que el año pasado. El año pasado dio hermosas nectarinas que no llegaron a madurar. Esperemos que este año sí maduren.



El pruno que me regaló mi padre también está florenciendo.




Siempre hay un poco de ansiedad por estas fechas con los árboles que llevan poco tiempo plantados. Una se pregunta si el árbol estará realmente vivo, si otra vez se va a dar el milagro del retoñar en primavera. 

lunes, 14 de marzo de 2016

El váter, después de la tormenta

Pues sí, el viento sopló, sopló y el tejado del váter se llevó.


Y de paso destruyó gran parte de la estructura, que no eran más que unos ladrillos puestos unos encima de otros.


Y coronados por una plancha metálica, que ha acabado en las zarzas.


¿Qué hemos aprendido, niños???


¡Que hay que hacer las cosas bien, seño!


A poco más de un mes del curso de permacultura, la pregunta de la semana es ¿dónde va a hacer caca toda esa gente? 



¿Y dónde se va a lavar?


Creo que toca apañar lo que queda.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El cortavientos de la zona 1 revisitado

Sigo de rodillas poniendo estiércol y cartones a los árboles. Ya he pasado al cortavientos de la zona 1.


Los cortavientos son la primera necesidad del Herrén en este momento. Esta semana se nos ha volado el tejado del váter. Sí, el tejado del váter. Sin comentarios.

El plumilla superviviente (el otro creo que ha muerto).

Planté la mayor parte de este cortaviento en otoño del 2014 por lo que este verano todavía le toca riego de supervivencia. Espero que el estiércol y el cartón  les ayude a mantener la humedad y que necesiten menos riego o al menos crezcan más con el riego que sí puedo ofrecerles.

Además de árboles planté arbustos.

Marco de plantación: muy cerquita.

Indi ayuda.

Uno de los pocos madroños que sobrevivieron al verano 2015.


Mi mujer, que me quiere mucho, me hace estas fotos preciosas.

Sofisticado sistema para que no se vuelen los cartones.

Las piedras también funcionan.

Éste árbolito murió pero la melisa que traía en la maceta ha sobrevivido.

Anda, niña, que tienes el culo más grande que la popa del Canarias.