miércoles, 27 de abril de 2016

Herrén florido

Estas florecillas amarillas han salido por todo el Herrén.

El prado pequeño, donde van a tener que acampar los participantes en el curso.

Otra vista del prado pequeño.

La zona más baja del prado pequeño donde sólo hay unos centímetros de suelo sobre la piedra.
Hace tres años se veía la piedra.

Y el huerto ya está casi totalmente despejado de hortalizas de invierno. He plantado maíz en esta zona de la terraza del aparcamiento, a ver qué tal.


lunes, 25 de abril de 2016

Todo va mal

Ya es tradicional que todo vaya mal por estas fechas, al fin y al cabo, dentro de cinco días el Herrén será el hogar temporal de aproximadamente 30 personas y lo raro sería que todo estuviera ya listo, ¿no?

Bien, pues para ver lo listo que está todo, como muestra un botón, a la sazón la zona de acampada:


Pues sí.

Habrá que acampar en otra parte, creo.

Ha llovido tanto que el Herrén está inundado y las ranas están poniendo huevos hasta en el camino.


No sé si se ven. Son los puntitos negros.

Aquí un sapo pillado in fraganti.


 Lo bueno de eso es que los aljibes están a tope y albergan una pequeña pero digna población de anfibios sin identificar:


Éste estaba haciéndose el muerto pero estaba vivo.

Pero las inundaciones no es la única forma en que el agua puede dar problemas. La instalación surrealista del Herrén se ha puesto a hacer de las suyas. La semana pasada no había agua en ningún grifo, pero hoy ya hay en el lavabo, el váter y la cabaña. Sólo queda la cocina.


Esta fuga no se ha podido arreglar hoy. Quizás mañana.

El váter aguanta, milagrosamente.



Otros pequeños contratiempos incluyen el repentino celo de la perra (que hace que ya no la cojan en ningún hotel, que era donde iba a pasar el puente por eso de que no se coma a nadie), un virus simpatiquísimo que nos está amenizando las últimas semanas con dolor de barriga, mareos, dolor muscular y fiebre, y el nuevo estarter de la blaconeta.

Pero al final, como en el teatro, todo estará listo para el estreno y la obra será un éxito. ¡¡Mucha mierda!!

viernes, 22 de abril de 2016

Brásicas

Es el principio del fin del reino de las brásicas y el huerto empieza a tener un aspecto desolado. El año que viene tengo que plantar más y durante un periodo de tiempo más largo para alargar las hortalizas de invierno hacia la primavera.



miércoles, 20 de abril de 2016

El horno solar y la planta de aloe

En diciembre 2015, harta de ver cómo mis preciosos aloes agonizaban por culpa del frío a pesar de todos mis esfuerzos, cogí un horno solar casero, le quité el fondo y lo puse encima de una de las plantas de aloe.

Así está ahora:


Me gusta pensar en este rinconcito como el sitio de la piel, porque en él he plantado aloes y caléndula, que son plantas medicinales muy buenas para la piel. Las caléndulas están felices y florecen como locas, incluso, si os fijáis, dentro del horno solar.

Pero, ¿y el aloe? En diciembre lo dejamos así:


Y hoy está así:

Feliz como una perdiz y muy bien acompañado por la caléndula espontánea.


Ha crecido bastante, aunque no se aprecia bien en las fotos. Es verdad que este invierno ha sido suave, pero por ahora considero que el experimento promete. Queda por ver cómo le afecta el calor que se avecina.

Seguiremos informando.

lunes, 18 de abril de 2016

Váter reparado

Si leéis el blog de vez en cuando, sabéis que el viento sopló y sopló y el tejado del váter se llevó. El váter jamás nos ha gustado por diferentes razones, pero lo necesitamos para el curso de permacultura así que hemos estado reparándolo y hoy ya estaba listo para ponerle el tejado.



Ha sido la peor chapuza que hemos hecho nunca, pero sólo tiene que aguantar hasta que pase el curso.

Repetid conmigo: Solo tiene que durar dos semanas.

Solo tiene que durar dos semanas.

Solo tiene que durar dos semanas.

viernes, 15 de abril de 2016

Flores

No me canso de repetirlo, algún día el Herrén será un estallido de flores. Quizás para entonces yo ya sea bisabuela, pero nunca es tarde si la dicha es buena.

La flor estrella por excelencia este año es nuestra primera flor de guisante de la temporada.


Los tulipanes que planté el año pasado han vuelto y traen bebés.


Las forsitias están en su tercer año y éste será el último verano que recibirán riego. A su lado, iris y tulipanes.


No me canso de los tulipanes.


Este año he plantado un rosal de flor blanca en el macizo que hay bajo las ventanas sur de la cabaña. Está entre dos lavandas y creo que va a quedar precioso.


Las caléndulas nunca decepcionan.


Todavía queda mucho por hacer, pero vamos avanzando.



miércoles, 13 de abril de 2016

La zona 5 esta primavera

La primavera es el momento en que más me apetece ir a la zona 5 y pasarme las horas por allí, observando. Pero como también es el momento del año que más trabajo tengo, me suelo quedar con las ganas un día sí y otro también. Así que cuando por fin saco un momento para pasarme por allí y me doy cuenta de que no me he traído la cámara, sigo adelante y saco fotos con el móvil (de ahí la pésima calidad de las mismas).

En fin, la vida es lo que tiene, que no es perfecta. ¿Nos damos una vuelta por la zona 5 del Herrén?

Una bellota germinada. Cantad conmigo. "Calimero, blanco y negro. Cantando pío-pío gana el premio cantaautores..."


Este año hay caléndula silvestre por todo el Herrén y la zona 5 no es una excepción.



La abuela encina, en su trono de piedra.


Ombligo de Venus sacando flor.


Un rincón umbrío.


Que pronto será encinar.


Otra planta que está invadiendo el Herrén este año son los pensamientos silvestres.


Observo encantada cómo se va formando suelo.


Este año he observado por primera vez celidonia, cuya savia es excelente para las verrugas (uso externo exclusivamente y cuidado de no aplicar en piel sana).


lunes, 11 de abril de 2016

Historia de tres plantas de guisante

Las plantas de guisante en cuestión son de la variedad Kleine Rheinerlander y se plantaron el 18 de noviembre 2015. La mitad fue cubierta con manta térmica y la otra mitad, no. Cuando empezó a hacer frío, a principios de marzo (hace más o menos un mes), puse botellas de plástico de 5 litros con el fondo cortado encima de algunos guisantes que no estaban bajo la manta térmica.

¿Cómo están ahora? Las fotos no mienten:

1. Guisante sin protección: muy pequeño pero vivo. Hace meses que no cambia.

El acolchado necesita una renovación.

2. Guisante bajo botella: aunque empezó como el guisante de arriba, este mes bajo la botella lo ha hecho crecer muchísimo.
Comparad con la acelga que tiene justo detrás.

La botella no sólo protege del frío sino que conserva el agua que se evapora durante el día y libera el exceso de calor por la boca. Es muy buen invento.

3. Guisante bajo manta térmica: sin palabras,

Me encanta la manta térmica.

viernes, 8 de abril de 2016

Cómo afecta el frío a las plantas

Dentro de nuestro afán por comprender el Herrén y seguir desarrollando las ideas que surgieron del calendario de sectores estacionales, hemos estado investigando cómo afectan los factores climáticos a las plantas. Ya hemos visto las horas diarias de luz y el calor (aquí y aquí). Ahora queremos hablar sobre cómo exactamente afecta el frío a las plantas. Esperamos poder identificar qué es lo que más afecta a las plantas del frío y así poder diseñar protecciones para alargar la temporada de huerto hacia los meses fríos, que es cuando tenemos agua.

Pero primero, un poco de anatomía vegetal:

Las plantas están formadas por células, igualito que tú, pero tus células son muy diferentes a las de las plantas. Para empezar, las células de las plantas tienen unos órganos que se encargan de hacer la fotosíntesis y las tuyas no (a no ser que seas una forma de vida desconocida. En tal caso, me cayo). Pero la diferencia que más nos importa aquí es que las células de las plantas están metidas en una especie de caja rígida que se llama pared celular.


Célula vegetal, según la Wikipedia.

No hay que asustarse con los palabros. Los palabros son la forma ancestral que tienen los científicos de excluir a la gente que no se pudo permitir ir a la universidad. Y de esconder que en realidad es todo muy fácil.

En la imagen que hay arriba, veis que a la izquierda hay un cubo verde al que le han arrancado una esquina. Ese cubo verde representa una célula. Dentro tiene cosas. Pasad de ellas por el momento. A ambos lados y detrás, hay sombras verdes que representan otras células cortadas o insinuadas. Las células de las plantas están así de pegadas porque si no estuvieran pegadas habría agujeros en las plantas.

Así de pegadas, como ladrillos en una casa.
Foto tomada de aquí.

La parte más exterior del cubo verde/célula es la pared celular. Es muy dura. ¿Sabes el ruido que hace una manzana cuando le pegas un mordisco? Es el ruido de miles de paredes celulares rompiéndose y desgarrándose. Así de duras son. 

La célula que hay dentro de la pared celular es como un globo lleno de agua, por eso la célula aprieta contra la pared celular. Pero la pared, nada, ni se entera. Si la célula se muere, el globo se deshincha tristemente, pero la pared nada, ni se entera. 

Células vegetales escuchimizadas dentro de sus paredes celulares. Y las paredes pasando de todo.
Foto tomada de Google images.

En resumen: las células vegetales son como globos llenos de agua metidos en una caja de cartón.

Bien, después de este interludio científico, pasemos a lo que nos interesa: ¿cómo afecta el frío a las plantas? Veamos:

1 - Si no hace suficiente frío como para helar, las bajas temperaturas frenarán la velocidad de la fotosíntesis y, por tanto, el crecimiento y la producción, aunque todavía no estemos en los meses de Perséfone para esa planta.

2- El viento frío seca las hojas igual que el caliente pero con el agravante de que el agua se mueve con menor rapidez en el suelo frío, con lo que la planta puede no conseguir suficiente agua para recuperarse.

El viento también es un estrés para las plantas, que se sienten igual que tú cuando te pega el viento frío en la cara, solo que ellas no se pueden meter en casita. La sensación de frío es mayor cuando hay viento y eso también les pasa a las plantas. Además, el viento puede doblar o romper los tallos si es fuerte.

3- Si hace suficiente frío como para helar, el agua del globo/célula se congela. Cuando el agua se congela, aumenta su volumen. Por eso si llenas una botella de agua y la congelas, se deforma.

Water is one of the few substances that expands when it freezes.
Foto tomada de aquí.

Y por eso las tuberías estallan cuando hiela. Lo mismo le pasa a la célula: estalla y, por tanto, se muere.

Además, los cristales de agua que se forman son como cuchillos y pueden romper la pared celular. Por eso las verduras congeladas están blandas. Y por eso las verduras que mejor resisten a la congelación son las que tienen menos agua en las células y las paredes celulares más gruesas (tipo guisante). Las que tienen mucha agua y paredes celulares finas (tipo lechuga) se quedan mustias al descongelarlas.

Cristal de agua. Ríete tú.
Foto tomada de aquí.

Vale , Lucía, muy bonito todo y la foto más, pero yo planto huerto de invierno todos los años y las plantas no se mueren.

Efectivamente, querida lectora, y también tengo una respuesta para eso. Las plantas de invierno tienen trucos para que las células no se mueran cuando hiela:

- algunas fabrican unos azúcares especiales que sirven como el anticongelante de los coches. Estas se reconocen porque si se recogen después de una helada son más dulces, como por ejemplo, las coles o la zanahoria.

- otras se dedican a sacar agua a toda prisa de las células para que no estallen. Estas son las que se despiertan mustias tras una noche fría pero después de un rato de sol ya están preciosas otra vez. Por ejemplo la rúcula y la acelga.

Y otras hacen las dos cosas, claro.

Aún así, estos métodos no son eficaces si las temperaturas caen demasiado o durante demasiado tiempo.

4- La escarcha cae cuando hay agua en el aire y bajan las temperaturas. La superficie del suelo y de las plantas se enfría. Esto hace que el agua del aire se condense directamente al estado sólido creando cristales de hielo que quedan sobre la superficie de la tierra y las plantas.

Bien, entonces, ¿cómo nos ayuda esto a conseguir alargar la estación de huerto hacia los meses de invierno?

1- Crear microclimas que suavicen el frío, añadiendo masa térmica y protegiendo del norte y los vientos fríos de invierno haciendo uso de cortavientos, acolchado, manta térmica, plástico, ventanas viejas o incluso un horno solar.

Horno solar con un aloe dentro.

2 - Proteger las plantas de la escarcha y del viento: con barreras vegetales, acolchado, plástico, ventanas viejas, hornos solares y/o manta térmica.

3- Regar suavemente tras las heladas y, en sitios secos, mantener el suelo hidratado durante el invierno (esto es especialmente importante si además de fríos nocturnos tenemos días calurosos y soleados).