lunes, 30 de mayo de 2016

Más Fritillaria hispanica

El año pasado, en abril, observé por primera vez flores de Fritillaria hispanica en la zona 5 del Herrén. He estado vigilando a ver si volvían a salir y, a finales de abril, ta-cháaaaaaaaaaaaaaan.

Encontré un grupo grande de ellas entre estas rocas.

Son unas flores preciosas.

Y fascinantes por dentro.

Por fuera, los pétalos tienen un dibujo parecido al tablero del ajedrez.

Impresionante.

jueves, 26 de mayo de 2016

El huerto, la saga continua

Los bancales que hicimos en el curso de permacultura se han cargado de agua estas semanas y como los semilleros por fin han empezado a brotar y ha pasado Sta. Quiteria, he podido plantar algo.

Todavía no voy a quitar la protección porque estamos teniendo un año muy raro.

Me sorprendió ver que un par de calabacines y bastantes tomateras sobrevivieron el frío (-9 ºC) que hizo la misma noche después de transplantarlos. Atribuyo esto al cartón, que debió proteger los pies. En los huecos que quedaban planté tomateras (Stupice y Amish Tomato Paste), judías (varias variedades que no recuerdo) y pepino.

Estos calabacinitos todavía están pequeños para trasplantar.


Seguimos recogiendo el huerto de invierno, al que ya no le queda nada. De hecho hemos eliminado ya las coles (salvo las que quedan para semilla) y hemos dejado algunas lechugas y escarolas para semilla, aunque ya están saliendo lechuguitas nuevas.

Las espinacas están todas recogidas, salvo las que dejamos para semillas.


El Herrén está de locura, con la hierba tan alta como yo.


La terraza del aparcamiento va muy bien, los guisantes están más avanzados que los del huerto, a pesar de que los planté bastante más tarde. Les hemos puesto unas sujeciones para que se mantengan erguidos.


Ya tienen vainas grandes.

El maíz que planté todavía no ha salido.

El bancalito de rabanitos que planté la primera vez que probé las bandas de papel está que se sale. Llevamos unos días comiendo un montón de rabanitos de una variedad que compré en el Lidl, que son completamente blancos y alargados. Se han dado muy bien, aunque no tienen mucho sabor. Por lo menos sé que las bandas de papel funcionan.

Siguen tapados con una ventana vieja.





lunes, 23 de mayo de 2016

Toda esta lluvia

Que llueva no es malo, ¿no? Quiero decir, que es fantástico, ¿no? Nos hace mucha falta la lluvia y todo eso, ¿verdad?

A que sí.

Total, no veo yo el problema.


Sobre todo con vecinos tan dispuestos.

Y tener una piscina para perros está genial.

Ahora sólo tengo que encontrar el huerto.

Juraría que lo dejé por aquí.

jueves, 19 de mayo de 2016

Jarabe de saúco

Cuando una dice "jarabe" la mayoría de la gente piensa en un medicamento para el catarro o la tos. Pues no, queridos lectores, un jarabe es un líquido espeso que contiene grandes cantidades de azúcar o miel, como un almíbar muy, muy concentrado, y que no es necesariamente un medicamento. A veces también se llama "sirope", que es un galicismo, como por ejemplo, el sirope (o jarabe) de arce.

Bueno, pues resulta que se pueden hacer jarabes de muchos tipos. Uno muy conocido es la granadina, que básicamente es un jarabe a base de zumo de granada. Una persona que yo me sé y que quedará en el anonimato (servidora, para más señas) ha sido vista rescatando de la basura ramas de un granado que alguien había podado mientras estaba el fruto en pleno esplendor (qué locura), con objeto de hacer granadina. Mezclada con una buena dosis de gaseosa es un refresco fantástico.

Bueno, pues esta semana hemos hecho jarabe de flor de saúco. El saúco es un arbolito muy bonito que tiene unas flores olorosas y luego da unas bayas negras que también se comen (aunque el resto del árbol es tóxico).

Aquí es cuando me toca decir que SI NO SABES IDENTIFICAR BIEN EL SAÚCO NO HAGAS ESTA RECETA. NO VAYAS POR AHÍ COMIENDO COSAS QUE NO CONOCES, POR FAVOR. Máxime sabiendo que hay un tipo de saúco, el yezgo, que es altamente tóxico.

La receta:

- 450 gr de azúcar (sí, una pasada)
- 5 flores grandes de saúco
- 300 ml de agua
- 1 limón


Se pone al gua a calentar con el azúcar hasta que se disuelva el azúcar. Se ponen las flores de saúco, la piel del limón y la carne del limón cortad en rodajas en un cuenco y se le hecha la disolución del azúcar en el agua (aún caliente). Se remueve, se tapa y se deja macerar 24 horas.

Al día siguiente:


Se pone una la camisa con más escote que encuentra en el armario y filtra el asunto, metiéndolo en unos tarros. Si los tarros están esterilizados, pues mejor, pero no hace falta porque el jarabe este lo vamos a guardar en el frigorífico.



Tacháaaaaaaaaaaaaaaan


Fermoso, ¿verdad? y, debería añadir, delicioso. Tiene un aroma muy potente a flor de saúco, que me encanta.

Formas de usarlo:

- Como bebida, poniendo un dedo de jarabe y rellenando el vaso con gaseosa o agua con gas (simplemente agua y hielo)
- También se puede usar para endulzar los alhocoles más fuertes, tipo vodka
- Para emborrachar bizcochos
- Para poner por encima de los helados o los sorbetes
- Para endulzar cuajada o yogur
- Para confitar fruta
- Para rehidratar fruta seca que se va a usar en un bizcocho
- Seguro que se te ocurre algo más

Ah, y también hemos estado recolectando senderuelas. ¡Están riquísimas!






miércoles, 18 de mayo de 2016

Los mayos y la permacultura

Una de las cosas que hacemos en el curso de permacultura es un palo o árbol de mayo. El palo de mayo forma parte de un conjunto antiquísimo de celebraciones paganas que se hacían, por si todavía no lo habéis adivinado, en mayo y que en la Península Ibérica se solían llamar "los mayos", "el mayo" o "la maya".

El mayo celebra la llegada de la primavera y, para los que gustáis de la teología, el principio de la parte del año que el paganismo occidental europeo considera "masculino". Siendo el palo de mayo, por su parte, en parte tótem, en parte árbol, en parte símbolo fálico.

Y además muy bonito.

Lo primero que hacemos es clavar las cintas a la parte superior del palo (que en nuestro caso en una de las vigas de la antigua caseta para patos ya difunta) y erigir el palo en un sitio llano. El año pasado lo pusimos en la parte baja del prado grande, pero este año esa parte estaba inundada, así que lo pasamos a la zona 1. 


Carlos se hizo cargo de levantar el palo, con ayuda de los niños.

 

Luego la gente se coloca en círculo alrededor del palo, sujetando un lazo.




Ahí es cuando hay que escuchar la parrafada de servidora, a quien le encanta hablar.


Para mí, el mayo es el momento en que se celebra la idea de que varias cosas diferentes se pueden unir para crear algo único, grande y vivo, que es mucho más de lo que esas mismas cosas podrían hacer cada una por su cuenta, la magia de que cuando nos juntamos hacemos algo que es más que la suma de sus partes. Por eso me parece acertado que el día de la lucha obrera se celebre el 1 de mayo, que la rebelión española contra la invasión de Napoleón culminara el 2 de mayo o que las fiestas del mayo en toda Europa sean una celebración orgiástica de la sexualidad.


Y para mi la permacultura es una manifestación más de esa magia. ¿Ves? Tú traes un lazo rojo y yo uno amarillo y ella uno morado y nos ponemos a bailar en torno al palo y al final, para asombro de todos, tenemos algo maravilloso que hemos hecho entre todos y que ninguno de nosotros habría podido hacer solo.


Cuando hacemos el palo de mayo le digo a la gente que imagine que su lazo en una cualidad que aporta al futuro: abundancia, compasión, justicia, trabajo, imaginación, organización, lo que sea. Esta vez, mientras recordaba machaconamente a la gente que se centrara en la cualidad que aporta con su lazo (puede hacerse un poco complicado concentrarse y mantener el ritmo del baile si es la primera vez que se hace), me di cuenta, con horror, que no sabía porqué decidirme. ¿Qué aporto yo aquí?, me pregunté.

Estaba en esta crisis existencial cuando me di cuenta de que una persona estaba yendo al revés. El palo de mayo tiene su cosa y si se hace mal, pues no sale. El error (u originalidad, según se mire) de esa persona estaba desbaratando el ritmo de todo el mundo y hubo un momento de confusión terrible en el que por lo menos una persona estuvo tentada de dejarlo, lo cual hubiera sido el fin del palo de mayo.

Me encontré entonces, para mi sorpresa, cambiando mis movimientos para compensar el movimiento de esa persona. Fue mi momento "ajá". A partir de ahí, me centré en darle a la persona que tenía delante lo que necesitaba para seguir con su lazo, sin importarme qué figura hiciera el mío.


Este mayo fui facilitadora, dejé el "yo" para pensar en "nosotros", le di a la gente lo que necesitaba y el palo de mayo salió bien.

Un poco raro, pero bien.

¿Habré encontrado mi vocación?

Seguiremos informando.

domingo, 15 de mayo de 2016

Medición de temperaturas en la terraza del aparcamiento, 2016

En lo que a mí respecta, el ejercicio estrella del curso de permacultura es la toma de temperaturas durante 24 horas. Fue este ejercicio el que me abrió los ojos por primera vez a las realidades del Herrén y el que constituyó el hilo por el que fui tirando hasta encontrar la madeja que explica porqué todo lo que hicimos el primer año en el Herrén salió mal.

La medición se hace en la terraza del aparcamiento, concretamente en dos de sus puntos.

La terraza del aparcamiento nada más construida, en febrero de 2016

Los dos puntos son, a saber, delante de la gran piedra de granito que se ve en la foto a la derecha ("delante de la piedra") y más o menos un metro a su izquierda ("lejos de la piedra"). Los participantes del curso hacen turnos para ir a la terraza a las horas puntas y leen la temperatura que marcan sendos termómetros. Esto significa que algunos tienen que levantarse en mitad de la noche, pero es importante observar en todo momento, no sólo cuando apetece estar fuera.

Medición de 2016 (se estimaron dos puntos)

Podéis ver los resultados de este año en el gráfico de arriba. Veamos qué podemos observar:

1) La diferencia de temperatura día/noche fue de aproximadamente 50 ºC lejos de la piedra y de aproximadamente 55 ºC delante de la piedra. No me extrañó, porque ya hemos medido diferencias similares en un mismo día natural otros años (no en el curso). Es muy importante tener esto en cuenta cuando planificamos cualquier cosa en el Herrén.

2) La temperatura delante de la piedra es siempre superior a la que hay lejos de la piedra. Se le ganan siempre unos 2 ºC, aproximadamente, salvo durante el día, en que se llega a aproximadamente 5 ºC más.

3) Eso significa que se alcanzan temperaturas menores por la noche...

4) ...pero también que se alcanzan temperaturas mayores durante el día.

5) El cambio de temperatura día/noche y noche/día fue muy rápido: en 2 horas bajó aproximadamente 30 ºC al ponerse el sol y también en 2 horas subió unos 20 ºC al salir el sol por la mañana.

6) En el Herrén hace un frío que pela y hiela hasta muy tarde en el año (Hasta Sta. Quiteria, ni más ni menos).

El año pasado hicimos el mismo ejercicio y el resultado fue éste:

Mediciones de 2015 (se estimaron 6 puntos)

Hay dos grandes diferencias con la medición de este año:

1) La diferencia de temperatura día/noche fue mucho menor (aproximadamente 30 ºC).

2) El descenso de temperatura al caer el sol fue muy gradual, aunque el aumento de temperatura por la mañana fue igual de rápido que en 2016.

Añadiré que en 2015 tuvimos un tiempo nublado y que en 2016 tuvimos un tiempo muy soleado.

Es pronto para sacar conclusiones, pero creo que el hecho de que en 2016 tuviéramos tanto sol explica la gran diferencia de temperatura que se alcanzó este año. Por esta zona, cuando el cielo está nublado la temperatura es más constante y es difícil que hiele. Cuando hay sol, tenemos el fenómeno de los desiertos: "un clima frío con un sol caliente".

¿Y ahora qué?

1) Voy a seguir midiendo las temperaturas cada año en el curso, registrando qué tipo de tiempo hace, para ver si puedo sacar alguna conclusión.

2) Estaría bien averiguar qué pasa en otros lugares, donde las piedras son más grandes, por ejemplo en la terraza del invernadero.

3) Estaría ver averiguar qué pasa si la masa térmica en vez de ser roca es agua. Sospecho que se regularía la temperatura en ambos sentidos, es decir, que el agua también rebajaría el exceso de temperatura durante el día. 

En fin, que el año que viene tendré a los participantes del curso midiendo en 4 o 5 sitios diferentes. Pobres.




viernes, 13 de mayo de 2016

Nivel en forma de A con plomada

Una de las cosas que más se hacen en permacultura es buscar las curvas de nivel de una cuesta, ya que es necesario para todas las técnicas de gestión del agua de lluvia, prevención de la erosión, diseño de caminos, etc. No sé vosotros, pero para mi, cuando empecé con esto de la permacultura, encontrar una curva de nivel en el campo era una cosa tan técnica que rallaba en lo esotérico. Sin embargo, tuve la suerte de que varias personas listas y animadas se cruzaran en mi vida y me enseñaran a construir y calibrar un nivel casero. Y, ¿qué mejor actividad que esta para el curso de introducción a la permacultura? Pues ninguna.

Los intrépidos participantes tuvieron que buscar cosas por la finca para fabricar una estructura manejable en forma de A mayúscula. La idea era doble: aprender que se puede hacer un nivel con cualquier cosa que tengamos a mano y ocultar el hecho de que el día anterior se me había estropeado el coche y no había podido ir a comprar listones para esta práctica.

Aquí cortando ramas varias.

Clavando clavos.

¡¡Venga, que sí que se puede!!

Algunas le cogieron el gusto a eso de cortar.

Una vez conseguida la estructura en forma de A, hay que colgar de la parte superior una cuerda con un peso al final. Los pesos fueron de lo más variopintos.

Sin comentarios.

Aquí la peña haciendo trampas con un nivel de burbuja *que no es necesario*.

Algunos participantes se tejieron sus propias cuerdas con junco churrero de la poza.

¡Qué paciencia!

Decid: ¡¡AAAA!!

El nivel de supervivientes.

Con un hueso de vaca como plomada.

Nótese la cuerda casera.

Una vez hecho el nivel, hay que calibrarlo, cosa que se hace así: se coloca el nivel en el suelo, de forma que las dos patas toquen el suelo. Da igual que esté torcido o que los dos puntos donde se han puesto las patas no estén a nivel. Se marca el lugar donde están las patas en el suelo. Ahora se marca, con un rotulador o haciendo una muesca con una navaja (o con los dientes, si estamos muy en plan superviviente), el sitio donde la cuerda cae en la barra horizontal de la A (que no estará horizontal respecto al suelo, pero no importa). Se levanta el nivel y se le da la vuelta, poniendo las patas en le mismo sitio pero al revés, es decir que la pata derecha se pone donde estaba la izquierda y viceversa. Se marca el lugar donde la cuerda cae en la barra de la A *que no será el mismo que antes*. Ahora se busca el punto medio entre ambos puntos y se marca. *Cuando las patas de ese nivel estén en la misma curva de nivel, la cuerda caerá en el punto intermedio que hemos marcado*.

El año que viene hago fotos de todo el proceso, lo juro.

Armados con nuestros niveles prehistóricos o postapocalípticos (según el caso), fuimos al prado grande, donde ya habíamos trabajado con el curso del año pasado, y trazamos una curva de nivel. Para mejorar el suelo y frenar el agua y la erosión, pusimos troncos viejos en la curva de nivel y plantamos plantón forestal (y cosas varias que andaban por ahí) monte arriba de los troncos.

Aquí se ven bien los troncos y las plantaciones.

Teresa, una de las participantes (¡¡Hola, Teresa!!), que resulta ser amiga mía desde tiempos inmemoriales, nos enseñó a hacerles sombrajos a los plantones.


Quedó muy chulo.