lunes, 14 de noviembre de 2016

Una puerta redonda para el camino del cortavientos de la zona 1

El año pasado fue el de los grandes pensamientos, grandes descubrimientos y grandes diseños.

Este año estoy decidida a que sea el año de los grandes embellecimientos. Así que sin más preámbulo, os presento, la puerta redonda:

TACHÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN


¿No es fermosa ella?


Y lo será aún más cuando esté colonizada por una trepadora.


Consiste, muy simplemente en la estructura de una vieja cama elástica que se rompió. La enterramos en el suelo, apoyada en una de sus patas en forma de U y, aunque está un poco inclinada, está estable. 

La puerta de entrada a un camino de recreo que está entre el cortavientos sur de la zona 1 y una isla de plantas formada por la jardinera de los aloes, un almendro, la zona de tratamiento casero de aguas grises de la cabaña y el ciruelo.

A pesar del calor y la sequía de este verano (y el anterior), nuestro sistema de maltrato de las plantas empieza a dar su fruto. Ya hay bastante arbustos y árboles que han sobrevivido, y sin han sobrevivido al poco riego (en volumen y frecuencia) que les damos, espero que sobrevivan cuando dejemos de regarlos (al cabo de tres años de plantarlos).

Este madroño no sólo ha sobrevivido, sino que ha crecido muchísimo esta primavera/verano.

Lilo comido por algún ser, pero vivo y creciendo.

Laurel.

¿Cornucabra?

El que ha muerto sin remedio es el lluvia de oro del lado oeste del camino. 
Hay otro a mitad del camino que está bastante bien.

En el borde de este camino está enterrada nuestra amada gata Ur, que murió la primavera pasada con 19 años y la idea es poner un par de bancos, plantar aromáticas y hacer un lugar agradable y sombreado para pasear o sentarse a leer o a conversar.

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